Devastación ambiental y confrontación con el poder: develando al enemigo propagando su destrucción. (Contra Toda Autoridad #2)

Imagen_portada

Devastación ambiental y confrontación con el poder: develando al enemigo propagando su destrucción.

Una problemática ineludible en nuestra época.

No hay duda de que hoy asistimos a un proceso acelerado de devastación medioambiental producto de la explotación desarrollada por siglos por la civilización y su contemporánea forma autoritaria-capitalista.

Intentando salvar fuentes de poder y riqueza, el sistema de dominación y quienes lo sustentan han adquirido hoy un disfraz ecológico y echan mano a diversas estrategias de dilatación de la crisis ambiental en curso. Así, desde hace unos cuantos años hemos visto la proliferación de una “cultura ecológica” promovida desde el sistema y sus empresas, apareciendo toda una gama de “eco-empresas”, “sellos verdes” en conocidas marcas del capitalismo, y explotación de recursos naturales con criterios “amigables con el medioambiente”. Y en paralelo a estas estrategias se desarrollan ciertas políticas públicas y una creciente oferta de carreras profesionales bajo la idea del llamado “desarrollo sustentable”.

En estas estas lógicas, cuyo objetivo es afianzar la dominación y la explotación de la Tierra, los anárquicxs/antiautoritarixs no podemos confiar ni mucho menos reforzarlas por acción u omisión en nuestro quehacer por la Liberación Total.

El capitalismo verde, las reivindicaciones ambientalistas y las luchas sin propuesta de ofensiva.

En nuestra época actual, una de las expresiones delsistema de dominación consiste en el paradigma del “capitalismo verde”, el cual, ansioso por sacar provecho de la crisis ambiental, promueve la idea de que un “consumo verde” sería una clave esencial para salvarel planeta.

Se difunde así una conciencia y prácticas supuestamente ecológicas que sirven por un lado para desarrollar y afianzar un nuevo y lucrativo ciclo de producción y consumo, y por otro lado es utilizado para cohesionar a toda la estructura social en una “comunidad verde” cuyo elemento aglutinador pareciera ser la idea de la continuidad de la vida en la Tierra. Con esta estrategia, el dominio genera para sí mismo nuevas perspectivas de generación de riqueza, al mismo tiempo que -anteponiéndose a crisis futuras- busca profundizar su poder bajo un discurso que anule las contradicciones y conflictos al interior de la sociedad.

Mientras esto ocurre, diversas iniciativas y luchas se levantan en contra de la devastación ambiental y sus variadas expresiones. Megaproyectos de extracción de los llamados “recursos” naturales, construcción de infraestructuras urbanas que arrasan con bosques, lagos y montañas milenarios, construcción de plantas hidro y termoeléctricas, etc., son hoy cuestionados y rechazados por luchas cada vez más masivas.

Sin embargo, muchas de estas iniciativas no rompen con la totalidad de valores y relaciones promovidas por la civilización y su expresión capitalista-autoritaria. Así, la idea antropocentrista de la Naturaleza como un “recurso” al servicio de la especie humana es un elemento recurrente en luchas ambientales que podemos ver a nuestro alrededor (HydroAysén, Alto Maipo, etc). La misma idea del “ambientalismo” tiende a reproducir la lógica de especialización y los roles pre-establecidos a la hora de luchar contra un aspecto puntual, parcial y específico de la dominación. Bajo estas lógicas, las estructuras de poder y la existencia del Estado suelen no ser cuestionadas, sino que reforzadas a través de discursos ciudadanos y prácticas peticionistas (firmas ante parlamentarios, propuestas de ley, partidos ecologistas, etc.) que buscan frenar proyectos a través de la institucionalidad del orden social demandando “mayores regulaciones” hacia las empresas por parte de las autoridades.
Propio de las luchas ciudadanistas es también el discurso pacifista que busca desmarcarse de cualquier expresión de cólera o lucha frontal materializada en la violencia y el ataque directo contra los explotadores y quienes los defienden y protegen.

Caso aparte es el reciente florecimiento de individuxs y grupos “libertarios” y anarquistas que llaman a volver a la Tierra, denunciando las lógicas de poder presentes en la devastación ambiental y generando conciencia sobre prácticas de autosustento. Estas iniciativas son valorables, pero muchas veces carecen de una perspectiva de destrucción y ataque directo contras lxs responsables de la devastación ambiental, quedándose en la difusión de la denuncia y en darnos consejos útiles sobre prácticas ecológicas autogestionarias.

La perspectiva anárquica del ataque multiforme contra los/as verdaderos/as responsables.

Una praxis anárquica combativa debiera sin duda saber poner en evidencia que las problemáticas medioambientales son solo un aspecto de las lógicas de poder imperantes en la sociedad civilizada-capitalista. En esto, los grados de responsabilidad van desde la ideología del especismo y el progreso civilizado reproducida por gran parte de la población, hasta los/as dueños/as, representantes y defensores/as de la empresas que devastan la naturaleza. Un accionar anárquico en ofensiva debe apuntar su crítica a la responsabilidad de los/as ciudadanos/as, aunque sin equiparar su responsabilidad con la de quienes forman parte de las estructuras de poder político y económico que se enriquecen con el dominio y explotación de la naturaleza. Contra estos últimos es necesario desatar prácticas de ofensiva sin contemplaciones.

La explotación de la naturaleza es entonces el resultado de estructuras sociales de poder y dominación que deben ser atacadas apuntando a su destrucción.

Un pronunciamiento anárquico sobre el tema debiera entonces comenzar por identificar claramente al enemigo llamando a atacarle, mientras en paralelo se propagan prácticas de autogestión y autonomía difundiendo y materializando la idea cortar nuestra dependencia con el sistema.

Junto a ello, es esencial asumir que toda intervención anárquica debe apuntar al desborde de cualquier lucha específica, propagando una crítica práctica radical que eche por la borda toda ilusión peticionista y democrática, apuntando en la perspectiva de la confrontación contra el poder y la propagación de nuestros valores de vida en lucha, como la libre asociación a través de la afinidad por la Liberación Total: humana, animal y de la Tierra. En esto, es tremendamente esencial y necesario actuar por nuestra propia cuenta sin esperar convocatorias o movilizaciones de otros, potenciando nuestra autonomía a través de la organización informal entre compañerxs afines.

El llamado es entonces a propagar por todos lados el antagonismo con el orden social en todas sus formas, difundiendo y practicando con propaganda y acción la idea de la destrucción total de la dominación y combatiendo toda falsa oposición contra el poder y su modo de vida autoritario, alienado y mercantil.

Tenemos a nuestro alcance la experiencia fresca de las células horizontales auto-organizadas del Frente de Liberación de la Tierra a lo largo y ancho del mundo. Tenemos en la memoria el recuerdo vivo de Remy (Francia) y todxs lxs guerrerxs que han caído en los combates contra la depredación de la civilización capitalista-autoritaria.
No olvidamos que somos parte de la Naturaleza y la defenderemos atacando toda expresión de poder y mercantilización de los seres humanos, de otras especies y de la Tierra en su conjunto.

¡Que la ofensiva antiautoritaria arrase contra el capitalismo verde, sus falsos/as críticos/as y contra toda autoridad!
Devastación ambiental y confrontación con el poder: develando al enemigo propagando su destrucción.

De memoria y Lucha. Más allá de la consigna: Reflexiones sobre la memoria en la lucha anárquica insurreccional (Contra Toda Autoridad #2)

De memoria y Lucha. Más allá de la consigna:
Reflexiones sobre la memoria en la lucha anárquica insurreccional

“Recordar a los/as hermanos/as es un ejercicio necesario para quienes construimos una realidad diferente, si no lo hacemos nosotros/as sólo nos quedan muchas fichas policiales y reportajes de carroñeros periodistas. La caída de un/a antiautoritario/a en esta guerra contra lo establecido no puede ser sólo motivo de tristeza, también nos llama a seguir su ejemplo y, en mi caso, es una inmensa alegría al recordar la hermosa vida de quien no quiso someterse tomando el cielo por asalto”
Palabras de la compañera Mónica Caballero, secuestrada por el estado español acusada de colocación de artefactos explosivos, a casi un año de la muerte del compañero Sebastián “angry” Oversluij y de su detención en España.

La partida de un/a compañero/a producto de su caída en acción o de un enfrentamiento con los esbirros del poder es un momento de enorme tristeza, dolor y rabia.

Sentimientos que muchas veces nublan e impiden visualizar cómo impedir que el recuerdo de un guerrerx que muere en acción, enfrentándose cara a cara con el poder, pase al olvido.

Quien decide enfrentarse a la autoridad desde un postura de ofensiva asume que dentro de las consecuencias esta la prisión, la clandestinidad y la muerte. Enunciarlo suena fácil, pero cuando llega el momento en que se hace realidad cualquiera de estas consecuencias, el lado crudo de la lucha cobra vida. En el caso de la prisión y la clandestinidad lxs compañerxs que se encuentran en esta situación pueden seguir expresando, comunicando y aportando desde su individualidad a la agudización del conflicto-eso sin desconocer lo duro que significa estar en esas condiciones- pero quien muere no puede seguir haciéndolo. Como guerrerxs debemos emerger del dolor, superar o sobrellevar la partida de nuestrxs hermanxs y difundir las ideas, valores y prácticas que en vida nos hermano y llevo a forjar afinidad con lxs compañerxs que ya no están, de ahí la importancia de que su recuerdo no quede solo entre sus cercanos ni mucho menos en el olvido..

Más allá de la consigna: memoria negra insurrecta y en ofensiva siempre.

¨Pero aunque cayeron muertos no se perdieron. Viven entre nosotros. Están presentes en todo momento de la guerra contra lo existente, en cada uno de los momentos en que se planifican conspiraciones y proyectos oscuros del ataque. Viven tras actos de venganza y seguirán viviendo mientras haya consciencias armadas preparadas a trasformar sus negaciones en la práctica. (…)A nuestros muertos les guardamos en el corazón. Les llevamos con nosotros en momentos salvajes cuando el ataque anarquista estorbe el orden de este mundo¨
Palabras de CCF en conmemoración de la muerte del compañero Mauricio Morales, mayo 2014

Recordar a un/a compañero/a que ha muerto en acción también forma parte de la lucha multiforme contra la autoridad, por lo tanto la manera en que se recuerda y difunde el recuerdo del compañero/a debiese cargar con nuestros valores trascendentales, el recuerdo es ofensivo, en lucha, antiautoritario y horizontal. Pues no recordamos por el simple acto memorístico, ni por un ejercicio de historia académica, recordamos porque quien muere es un guerrero más en la lucha contra el dominio, un/a compañero/a que dejo de propagar el deseo indómito de libertad, que deja de poner en practica experiencias de liberación total. Por tal razón es necesario difundir y propagar la memoria del compañerx desde la integralidad de su vida en ofensiva, sin falsear ni blanquear la imagen de nuestrxs hermanxs, pero tampoco circunscribirla necesariamente al minuto en que muere o deja de existir materialmente. Asumimos el recuerdo de un compañerx como parte de la lucha contra el poder y no desde el victimismo o el martirio.

Nuestrxs compañerxs nos acompañan en cada acto, gesto y acción, dialogan con nosotrxs pues su recuerdo está cargado de prácticas y valores anarquistas que trascienden al individuo. En ese sentido como antiautoritarios nos resulta impensable asumir a un compañerx como fetiche pues no reconocemos iconos, apostamos por una memoria iconoclasta, que dialoga de igual a igual con lxs compañerxs, caidxs en acción, en horizontalidad, pues aquel compañerx carga en sí la voluntad de ver destruida esta realidad, voluntad puesta en práctica, voluntad multiforme que muchxs de nosotros también poseemos y la hacemos realidad enfrentándonos minuto a minuto contra el poder. Tampoco buscamos el reconocimiento al difundir la memoria de nuestrxs compañerxs, los anti autoritarios no niegan a sus hermanxs ni sus relaciones de compañerismo, pero nuestra postura está lejos de sacar divisas o status por el vínculo de amor, complicidad y apoyo mutuo que nos pueda unir a nuestrxs hermanxs.

¨Porque, sea cual sea el resultado, la existencia mera de este frente de lucha es una victoria en sí misma, tanto por su perspectiva inmediata, como también por el legado que deja¨
Yannis Michailidis, compañero preso por el Estado griego. Palabras en solidaridad con la huelga de hambre del compañero Nikos Romanos.

La memoria anarquista es una memoria activa que niega y combate el olvido, pues asume que lxs compañerxs caidxs en acción dialogan con nosotros en el presente, nos acompañan en cada gesto multiforme de enfrentamiento, nutren con su experiencia, valores y acciones nuestra práctica de lucha. Nos alientan a seguir en el combate, es un llamamiento a como dicen por ahí seguir expandiendo la revuelta. La memoria de ellxs comunica posiciones de vida en ofensiva, de las cuales podemos extraer lecciones, aprendizajes y entendernos pues su arrojo y coraje están impreso en el recuerdo que de ellxs hacemos. La memoria anarquista comunica más allá del contexto inmediato en que nuestrxs hermanxs mueren. Establece una continuidad de las ideas, las cuales son capaces de trascender en tiempo y espacio. La memoria anarquista mantiene vivxs a di Giovanni y Ravachol, haciendo resonar un viva la anarquía que hasta el día de hoy nos alienta en el combate contra el dominio. La memoria anti autoritaria al ser ofensiva nos permite conectarnos con un gran número de guerrerxs que se enfrentaron al poder dando perdiendo la vida en distintos escenarios y momentos, pero que no por eso dejan de ser experiencias y memorias que nutren nuestro presente de lucha. Las decisiones de ellxs son nuestras, sus ideas y prácticas se afirman en nuestras prácticas en el presente.

Defender las ideas que nos hermanan con los hermanxs caidxs en acción a través de la difusión de una memoria negra, es también una defensa de lxs compañerxs y una lucha contra el olvido de sus vidas y acciones de ofensiva. Transmitir la memoria de nuestrxs compañerxs es un combate contra el olvido y el silenciamiento que el poder busca desplegar, anulando experiencias y voluntades de lucha y enfrentamiento. Si no somos nosotrxs quienes trasmitimos la trascendencia de nuetsrxs compañerxs que de manera libre determinada se arrojan en la lucha por la liberación total, estos dejaran de existir y ser un aporte en el desarrollo de la lucha anti autoritaria.

Porque no serán los unicxs pero son lxs nuestrxs. Guerrerxs caidxs presente.

El 11 de Diciembre del 2013 cerca de las 9:30 de la mañana individuos deciden expropiar una sucursal bancaria en Pudahuel. El compañero anarquista Sebastián Oversluij ingresa al banco y al momento de desenfundar la subametralladora que llevaba consigo, es abatido por el guardia de seguridad de la sucursal. Dicho guardia poseía entrenamiento militar, fue mercenario en Irak y en las fuerzas de ocupación de Haiti.

Un año se ha cumplido desde la partida del pelao angry, expandir su memoria y recuerdo mas allá del momento de su muerte forma parte de nuestra apuesta multiforme de lucha. No solo la memoria tuya sino que también el de compañerxs que también han entregado sus vidas en el combate contra el poder: Mauricio Morales, Claudia López, jhony Cariqueo, entre otrxs. La memoria es propaganda, es ataque contra el olvido que impone el poder y el silenciamiento que algunxs buscan hacer. El llamado siempre es a desbordar las posturas victimistas y de martirio.

La memoria anti autoritaria, rescata las vidas de los compañerxs en la completitud que estos vivieron, asumiendo su recuerdo de manera activa, sin ser especialistas del recuerdo, no niega las contradicciones que estos cargaban, pero siempre defiende sus posturas de enfrentamiento, rebeldía y dignidad, en ese sentido estamos orgulloxs de hermanarnos y encontrarnos con ellxs en cada acto de liberación y enfrentamiento contra el poder.


Porque solo muere quien se olvida. Memoria y acción por los compañerxs caidxs
Compañerxs Mauricio Morales, Claudia López, Sebastián Oversluij
en nuestros corazones y acciones siempre están presentes.

Agente encubierto: Una herramienta represiva con varios filos. (Contra Toda Autoridad #2)

Agente encubierto: Una herramienta represiva con varios filos.

A lo largo de la historia, el Estado en sus distintas expresiones y latitudes donde ha impuesto su dominio buscara frenar y aniquilar los deseos de romper con su orden impuesto. La revuelta y la insurrección una y otra vez pretenden ser aniquiladas por quienes desde el poder harán todo lo que este a su alcance para cuidar y mantener sus privilegios.

La fuerza bruta, las matanzas despiadadas y a mansalva, la cooptación y regalías para calmar los ánimos y la disconformidad fueron las herramientas usadas preferentemente en un comienzo por los poderosos y sus organismos represivos, con el pasar del tiempo las herramientas de control y sometimiento han ido variando, así como también las tácticas contrainsurgentes. Nos encontramos hace varios años –en distintos lados del globo- experiencias de control tecnológico, de aislamiento y difamación de luchas. Con esto no solo se busca desarticular a los grupos o entornos de lucha, sino que también desmoralizar la propia noción de lucha y construir castigos ejemplificadores.
En este contexto, toman fuerza y se sistematizan las figuras de los delatores, de los arrepentidos y de los provocadores.

Las variables en las que se ha usado, los momentos o la forma en que nos habla de distintas y variadas experiencias, pero que nos muestran un factor común: La perversión del poder a la hora de sus estrategias para desmantelar a quienes se organizan para atacarlos.

La historia se muestra repleta de confianzas, de falsos cariños, amistades, lazos amorosos y complicidades que finalmente resultaron ser fraguadas por el poder o como un instrumento de la policía. Esto puedo sonar demoledor…pero Nuestra historia de combate también nos habla de la inquebrantable voluntad de lucha que sabe y aprende a sortear y superar todos los obstáculos y las trampas puestas por el enemigo…Porque esto no para acá, porque esto nunca ha parado acá.

Algunos capítulos de la infiltración policial

Comenzaremos a realizar un breve repaso al uso del agente encubierto por el Estado Chileno para frenar las distintas expresiones de lucha que han sido calificadas como enemigo interno.El Agente Encubierto, lo podemos definir como el policía infiltrado o un sujeto que trabaja para la represión, a fin de conseguir información de ciertos grupos y entornos de interés, como también de participar para ganarse la confianza y luego desmantelar las distintas iniciativas de lucha, muchas veces siendo parte de su trabajo en instigar a cometer ciertas acciones que lleven a lxs revolucionarixs a las garras de la represión.

Durante la dictadura, la infiltración y el uso de agentes encubiertos era un arma sistemática utilizada por los organismos de inteligencia que veían en este método una forma real y concreta para identificar y desarticular los vínculos de la resistencia armada a Pinochet, como también aportaba desde un segundo nivel a generar desconfianza entre los revolucionarios.

Es en este contexto donde, dentro de los varios casos de policías o agentes al servicio de la policía que se hacían pasar por revolucionarios, nos encontramos a “Miguel”, agente de seguridad quien desde el año 1988 se infiltró en sectores populares y grupos juveniles, presentándose como encargado zonal del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) reclutando jóvenes para formar un “Comando de Resistencia”. Gracias a su trabajo de infiltración e instigación se pudo desarrollar la emboscada y trampa contra Eric Rodríguez e Iván Palacios, dos jóvenes que operaban bajo el mando del agente infiltrado, quienes el 18 de abril de 1989 fueron acribillados por los bastardos de la Central Nacional de Inteligencia (CNI) cuando se disponían a colocar un artefacto explosivo en un transformador eléctrico en la intersección de las calles Radal con San Pablo en la comuna de Lo Prado. Todo había sido preparado gracias a la información entregada por el agente encubierto.

Ya con la pactada transición a la democracia, a comienzos del ’90 la represión debió modificarse y las continuas desapariciones y secuestro fueron a la baja, pero manteniéndose la constante de los falsos enfrentamientos para encubrir ejecuciones policiales contra los militantes de las organizaciones marxistas de lucha armada que se negaron a frenar su lucha con el retorno a la democracia.

La figura del infiltrado no dejó de estar ausente ni por un minuto en este nuevo contexto, teniendo como ejemplo el golpe represivo tras la infiltración del “Destacamento Mirista Pueblo en Armas”. En esta formación guerrillera, Humberto López Candia, un ex militante arrepentido, fue infiltrado por los aparatos de inteligencia de la época, logrando coordinar en 1992 una venta de armas vigilada por la policía, en donde todas las armas venían desde la misma represión. Al ser el traspaso del armamento y quedar éste en manos de lxs revolucionarixs, inmediatamente la policía los detuvo, siendo condenados a varias décadas de prisión sin siquiera alcanzar a usar aquellas armas.

Desde otra arista, pero no menos interesante para comprender los distintos usos que el Estado puede dar a sus herramientas de represión, nos encontramos con la historia de las cartas bombas de Lenin Guardia en 2001, ex miembro colaborador de la represión que tras quedarse sin trabajo con la desarticulación de los grupos político-militares, decide el mismo cometer atentados –enviando distintas cartas bombas a la embajada de EEUU y la oficina de un reconocido abogado- para luego presentarse ante el Estado, como el mejor capacitado para dar con los responsables de estos nuevos supuestos atentados.

Luego, ya encarcelados y neutralizados los grupos de guerrilla urbana durante los 90, las estrategias represivas dirigieron su atención hacia el Wallmapu, con la creciente resistencia Mapuche que prontamente fue generando pérdidas económicas importantes en los inversionistas nacionales y trasnacionales, como también construyendo autonomía desde las comunidades en resistencia.

La represión, no dudó en lanzar todo su arsenal represivo y judicial en el sur. De esta forma, los procesos represivos se vieron repletos del uso de “testigos sin rostro” –beneficio exclusivo de la ley antiterrorista-, quienes en varios casos resultaban ser miembros de las comunidades en lucha o inclusive sujetos participes de acciones, quienes decidían colaborar con la represión por lo general a cambio de beneficios. Si bien estos no surgen como “Agentes encubiertos” propiamente tal, algunos de ellos sí terminan realizando este tipo de labores. Asi nos encontramos con el caso de Raúl Castro Antipan, miserable colaborador de la policía, que decide trabajar e infiltrarse en movimientos de resistencia mapuche desde el año 2009, llegando a participar de distintas acciones a cambio de que los aparatos represivos le ayudaran a borrar una antigua causa judicial que tenía en otra ciudad. Finalmente en uno de los innumerables juicios, Raul Castro Antipan reconoció su participación en distintos atentados incendiarios declarando que fue financiado, apoyado y dirigido por personal de la Dirección de inteligencia Policial de Carabineros (DIPOLCAR).

Durante el mismo periodo, pero en Santiago, a finales del año 2007, en medio de la sangrienta casería desatada luego del asalto al Banco Security, la policía logra encarcelar a Axel Osorio y Cristian Godoy gracias a la colaboración de Carlos Sepúlveda (compañero que aparentemente conocía a Carlos Gutiérrez, perseguido por el caso Security) quien trabajó con la policía participando y fraguando la entrega vigilada de armas a cambio de una rebaja de pena por su colaboración.

Un ejemplo más reciente de una persona infiltrada por la represión para obtener información de entornos de lucha podemos encontrar durante los años 2010-2011, momento en que permanecían prisionerxs distintxs compañerxs en el marco de la operación represiva conocida bajo el título de ”Caso Bombas”. En este contexto, la Fiscalia Sur utilizó los servicios de un preso para que, a cambio de beneficios intrapenitenciarios, realizara labores de acercamiento con lxs prisionerxs del Caso Bombas. En tal escenario y en complicidad con Gendarmería, se vació un ala completa de la prisión de máxima seguridad para dejar en completo aislamiento al compañero Francisco Solar junto al disfrazado colaborador de la Fiscalía. Así, se los obligó a sociabilizar y a permanecer juntos por meses, de manera que el sujeto colaborador pudiera conseguir información verídica que a su vez mezclaba con fantasías inventando planificaciones y supuestas conversaciones conspirativas con Francisco y el resto de los presos. La situación no solo genero nuevos antecedentes en la causa contra todxs lxs compañerxs, sino que también y de paso buscaba construir una fuerte desconfianza y aislamiento entre los prisioneros.

Agentes encubiertos en otras experiencias.

A lo largo del mundo casos de Agentes encubiertos, tanto ya sean elementos policiales como colaboradores de ellos, se encuentran por montones contra grupos revolucionarios. Un caso reciente y conocido ocurrió en EEUU tras los continuos ataques de las células auto-organizadas y horizontales del Frente de Liberación Animal (FLA) y el Frente de Liberación de la Tierra (FLT). La represión norteamericana decide lanzarse a la caza de distintos participes en movimientos de lucha tanto de la Tierra como de los animales, siendo el avance represivo más grande en esta línea la “Operation Backfire”, proceso también conocido como “Terror Verde”, cuyo objetivo buscaba dar con los responsables de diversas acciones incendiarias ocurridas a finales de los 90 y principios del 2000. Esta vez todos los medios fueron necesarios para la desarticulación y la caza de compañerxs. El resultado fue brutal y la figura tanto del agente encubierto, el colaborador y el infiltrado fueron gravitantes. La policía, en particular el FBI, consiguió infiltrar a distintas personas que construyeron amistades y hasta relaciones de pareja con compañerxs activos en la lucha por la liberación animal y de la Tierra. Durante el proceso, la inteligencia policial no descansó y consiguió nuevos informantes, como también que muchos acusados pasaran a colaborar con la policía, no solo prestando algunas declaraciones, sino formando parte activa del entramado represivo para seguir informando y colaborando continuamente.
Muestra de este caso, fue la situación del compañero prófugo por esta causa, Justin Solondz quien consiguió llegar hasta China en clandestinidad, y tras ser detenido y pasar un tiempo en las prisiones de aquel país fue extraditado a EEUU, donde su ex pareja y co-acusada, la miserable Briana Waters decidió testificar en su contra para conseguir una rebaja de condena.

También en USA, durante el año 2012, 5 compañerxs anarquistas fueron detenidos tras una operación del FBI, que consiguió infiltrar a un agente en entornos anárquicos, planificando e instigando a compañerxs a la colocación de artefactos explosivos en un puente en Cleveland. La policía intencionó la realización de esa operación y facilitó los materiales para la acción; esta vez los explosivos –entregados por el FBI- estaban diseñados de tal manera para que estuviesen siempre desactivados. Nunca existió algún peligro o posibilidad real de realizar la acción. Aun así, lxs compañerxs fueron detenidxs y procesadxs por cargos de terrorismo bajo prisión.

La historia de combate en EEUU, está plagada de colaboradores, infiltrados y de agentes encubiertos que levantan una iniciativa, consiguen los materiales, planifican la acción, buscan a las personas y luego las hace detener.

Un caso similar muy conocido ocurrió en España en enero de 1978, cuando en medio de una masiva manifestación de la CNT un colaborador de la represión infiltrado en un pequeño grupo, instiga a atacar con cocteles molotov el teatro Scala. La acción fue coordinada y dirigida de antemano, y así la policía colocó explosivos al interior del teatro consiguiendo derrumbar todo el edificio causando la muerte a cuatro trabajadores, pasando esta acción como responsabilidad de quienes lanzaron un par de molotov a la puerta del recinto. Joaquín Gambín, delincuente común que poseía cierta vinculación y confianzas entre los grupos autónomos, paradójicamente apodado “el Grillo”, fue el sujeto que se infiltró y dirigió la maniobra represiva que culminó con el encarcelamiento de dos compañeros por largos años de prisión.

Todos estos son solo algunos ejemplos de la utilización a lo largo de la historia de la infiltración policial y el uso de agentes encubiertos y colaboradores para aproximarse y atacar a los entornos de lucha.

Actualizando la legislación, actualizando la inquisición

Durante el segundo semestre del 2014, tras la continuidad de una serie de ataques explosivos e incendiarios, como de la imparable presencia anárquica en distintas luchas, el Estado Chileno puso como prioridad la reforma a la Ley Antiterrorista. Es así como tras el atentado al SubCentro que dejó a varios transeúntes heridos, la modificación legal se hizo urgente para los poderosos.

Los deseos de reformar la Ley Antiterrorista, buscando hacerla más eficaz, surgen desde las continuas absoluciones o recalificaciones en los últimos juicios antiterroristas, donde la justicia no ha podido conseguir condenas por esta ley.
El dominio ha conseguido fraguar el consenso político y social sobre la necesidad de reformar la normativa dictatorial haciéndola más dura, eficaz y con un mayor número de herramientas para encarcelar revolucionarixs.

Dentro de estas modificaciones, que hasta la fecha aún no se han aprobado oficialmente, se encuentran la extensión a mansalva del periodo de investigación y prisión preventiva por Ley Antiterrorista (cambiar de 2 a 3 años), el aumento a niveles absurdos de las penas de cárcel y, por último, la utilización legal del Agente Encubierto para obtener información e instigar acciones ilegales.

La figura del Agente Encubierto es clave, decidora y una petición lloriqueada desde hace tiempo tanto por la Agencia Nacional de Inteligencia, como las estructuras de inteligencia de carabineros (DIPOLCAR) y la Policía de Investigaciones (BIPE). Y es que por años las distintas policías de inteligencia y la Fiscalía Sur (a cargo de las indagaciones por las bombas) han solicitado a los gobiernos de turno durante años el uso legal del agente encubierto.

¿Cuál es la real importancia del agente encubierto para la policía? ¿Antes no habrían podido utilizar infiltrados? ¿Son agentes encubiertos los policías infiltrados que deambulan por el entorno?

Pues bien, el objetivo de los organismos represores, es poder concretar y llevar a cabo operativos represivos. Las policías históricamente han utilizado la presencia de policías de civil para escuchar, para grabar, para observar, para tratar de entender lo que nunca podrán entender: las prácticas de revuelta. Lo han hecho y lo seguirán haciendo, pero esto les da un resultado acotado.

Ejemplo de esto han sido las detenciones de compañeros en lucha callejera, grabados o identificados por policías de civil; la toma de audios y grabaciones en actividades públicas de propaganda y difusión, y la identificación sobre quien participa en tal o cual actividad.

Pera esta vez el interés es mayor, el enemigo busca dar un salto y a su vez volver a realizar una remembranza de las antiguas operaciones de la CNI, la DINA y La Oficina. El Agente Encubierto puede ser un policía o un civil, que se infiltre con todos los recursos (dinero, identificación nueva, vivienda y medios propios) que buscará participar en distintos círculos ácratas ganando confianzas.

Y el elemento distintivo del Agente Encubierto es su posibilidad de proponer o instigar a que otros comentan actos ilegales, azuzarlos e incluso llevarlos a cabo con otros. Nos referimos en lo concreto a las entregas de armas o explosivos vigiladas y controladas por la policía, o a estimular o planificar la realización de alguna acción para ser realizada por compañeros que caiga en la trampa.

Por ello la urgencia de las nuevas divisiones antiterroristas criollas es la necesidad de blanquear y legalizar las herramientas investigativas para que puedan ser usadas en los juicios y terminen con una condena por Ley Antiterrorista contra los acusados.

La vida y la lucha, es entre otras cosas una superación continua de obstáculos

Ante este escenario global y local, fácil podría ser caer en distintas caricaturas que solo bloqueen el avance de la lucha insurreccional, pensando por ejemplo que todas las acciones y los ataques anárquicos vienen dirigidos desde las cúpulas represivas, o que todos los grupos que deciden atacar se encuentran infiltrados.

Otra de la fáciles caricaturas a llegar, es la extensión de la paranoia y el miedo donde es imposible cualquier relación entre compañerxs, cualquier ataque al poder, cualquier aporte a la comunidad de la negación de lo existente, pensando que el enemigo estaría en todos lados y puede ser cualquiera…Así es imposible construir lazos de complicidad.

Acá lejos de la paranoia o de las absurdas teorías de la conspiración, buscamos aportar en las reflexiones para el avance del combate contra la autoridad, buscamos no caer en el inmovilismo o en la pereza de no aprender de las décadas y décadas de superación de obstáculos represivos, en todos los siglos, en todos los idiomas y en todos los territorios.

Muchos podrán contentarse con la explicación que la infiltración y la utilización de agentes encubiertos solo ha funcionado en orgánicas jerárquicas, tanto en dictadura, en los 90 o en otras latitudes. Dejando esta como una máxima que pueda generar peligrosas confianzas y relajos ante el avance represivo. Lo cierto es que la realidad es más compleja y la utilización de diversas herramientas por parte del Estado es un llamado urgente a aprender y crecer cualitativamente. La represión sobre los compañerxs anárquicos y con dinámicas organizativas horizontales en EEUU nos muestra los resultados de estas tácticas en grupos no jerárquicos, donde el FBI ha conseguido intervenir grupo infiltrándolos no solo para detener a varios compas, sino para sembrar la desconfianza generalizada y el miedo en distintas condiciones de lucha.

Efectivamente la infiltración en formas de lucha jerárquica puede conseguir que una vez que la infiltración supere determinados escalafones adentrándose en la organización esta pueda desmantelarla -por muy compartimentada que sea- produciendo un efecto en cadena.

Pero nuestra vida en revuelta, desde posiciones anárquicas, la construimos con horizontalidad, informalidad y afinidad. Estos valores no surgen, ni nacen como respuesta a la represión, pero inevitablemente se vuelven fortalezas cuando las ocupamos con todo el potencial.

El forjar relaciones horizontales no solo nos habla de traer en el presente el mundo por el cual luchamos y el desprecio a la autoridad sino que también hace imposible la lógica de mando/obediencia de estructuras y cúpulas jerárquicas infiltradas por la policía donde adquieren todo el conocimiento del grupo además de manejar las directrices.

La afinidad nos hermana, nos hace conocernos en nuestras debilidades, fortalezas, en nuestras carencias y nuestras certezas, nos hace hermanarnos tanto políticamente como en la experiencia de vida, forjada en un quehacer revolucionario compartido con el calor de los continuos combates, los embates de la represión y los golpes acertadamente dados. Sin lugar a dudas, una mente opaca que decidió dedicar su vida a mantener el orden y el privilegio, difícilmente conocerá la afinidad que –que lejos del concepto Amistad- significa una complementación mayor y un conocimiento esencial del otro en el desarrollo político y en la experiencia práctica.

La informalidad, lejos de ser entendida como espontaneidad o falta de seriedad a la hora de llevar la lucha, se presenta como relaciones difusas que construyen redes, que crean complicidades y que a su vez hacen avanzar un sinnúmero de proyectos de forma autónoma y entre compañerxs libre asociados, organizándonos con quienes queramos en el minuto en que queramos y de la forma que nos parezca la apropiada.

Las maniobras policiales y las estrategias represivas no podrán vivir la anarquía como la vivimos nosotros, no podrán dirigirnos porque nadie nos dirige, no podrá instigarnos, porque nos movemos con completa autonomía en nuestras decisiones.

Y aunque el vivir realmente y potenciar nuestros lazos de afinidad, informalidad y horizontalidad nos ayuda a superar las tácticas del enemigo, nos parece que esto no es ninguna discusión zanjada o una respuesta única en cómo enfrentar la figura de los Agentes Encubiertos. Lo que sí nos parece importante hoy es comenzar a reflexionar, a debatir en los distintos cirulos de compañeros para observar el avance de la represión y no sorprenderse con sus próximas jugadas.

Observamos cómo se hace necesario cuidarnos entre quienes rechazamos este mundo de dominación, y esa necesidad de cuidarse también se expresa en alejarse de las conductas curiosas, de las preguntas imprudentes y de los saltos de confianza sin algún piso de conocimiento mutuo.

La reproducción del fetiche por las armas que lleva a adorar los materiales por sobre la valoración de las motivaciones, también puede transformarse en una carta blanca para que ingrese la represión disfrazada a tu círculo de confianza.

Alejarse de esas conductas, frenar a quienes las realizan y reproducen es también poner atajo a las grietas por donde la represión pueda entrar para golpear.

No se trata de ver policías encubiertos en todos lados, o de la estúpida conclusión de sospechar o presumir ver a la represión en la cara de jóvenes compañerxs que se acercan a actividades o espacios buscando acrecentar su crítica a este mundo; como tampoco se trata de desesperarse y caer en el pánico ante la presencia policial formal o encubierta en actividades públicas.Quienes nos tienen que dar desconfianza son principalmente quienes se afanan con grandilocuencia de su supuesta participación en acciones, y no nuevos compañeros que se acerquen a construir y aportar a la revuelta.

¡A no detenerse en la continua práctica del aprendizaje insurrecto para enfrentar la represión!

¡A fortalecer las comunidades de lucha sin dar espacio para la infiltración!

Sin miedo a expresar quiénes somos. Algunas consideraciones sobre la idea del “bajo perfil” en territorio chileno. (Contra Toda Autoridad #2)

Sin miedo a expresar quiénes somos.
Algunas consideraciones sobre la idea del “bajo perfil” en territorio chileno.

La seguridad no es de importancia primordial (…) Si fuera así, la acción más exitosa sería estar sentado en el sofá (…) así es la lucha. No hay ninguna certeza ni garantía de seguridad. La insurrección anarquista permanente en el núcleo de su actuar contiene lo de “vivir peligrosamente”.
(Conspiración de las Células del Fuego, Grecia)

 

La tensión y la oposición de ideas sin duda que también se da entre quienes ya visualizan al poder como un claro enemigo. Contraponer miradas y proyecciones no nos debilita, por el contrario, nos alimenta y fortalece aportando a nuestro crecimiento como guerrerxs.

Como grupo afín detrás de esta revista, asumimos la importancia de propiciar la circulación de debates entre compañerxs. Por eso en este escrito queremos reflexionar sobre una idea con la que hemos tenido que interactuar en más de alguna ocasión en nuestro entorno de lucha. Se trata de la idea del “bajo perfil.”

 
¿A qué llamamos “idea del bajo perfil”?

 
Aun cuando esta idea no se ha conceptualizado o se desplegado teóricamente, en la práctica nos hemos encontrado con una “postura del bajo perfil”, desde la cual básicamente se defiende la idea de no hablar en público sobre la anarquía o también no acercarse a ciertos espacios o compañerxs bajo el motivo de que en torno ellxs “rondaría la represión”.

 
Junto con la idea de tratar de “pasar piola” o pasar inadvertidxs para el poder, usualmente quienes levantan esta postura se convencen a sí mismxs – y hace ver a lxs demás- de que su opción es una elección superior, más madura y más radical.

 
Por lo menos en que respecta a nuestra experiencia en este territorio, en el andar insurrecto nos hemos podido dar cuenta que desde esta postura se suele criticar, por ejemplo, la supuesta “sobrexposición” de otrxscompañerxs, ya sea porque tienen un presente combativo a pesar de causas judiciales o encarcelamientos anteriores, o simplemente por su estética o porque son compañerxs que desde una perspectiva de confrontación anárquica multiforme participan de instancias “abiertas” de lucha organizando actividades por lxscompañerxs en prisión, asistiendo a conversatorios y foros informativos, creando proyectos editoriales, construyendo bibliotecas y espacio autónomos en lucha. Se critica al fin y al cabo a compañerxs que colectivizan la tensión anárquica de manera abierta o “pública”. Así, desde la “ideología del bajo perfil” se plantea que la no interacción con este tipo de entornos nos mantiene alejadxs de la represión.

 
Sin embargo, en nuestro contexto, esta idea no surge como parte de una propuesta elaborada en defensa de una opción clandestinista, sino que más bien -según hemos percibido- se ha expresado principalmente como una respuesta a los golpes de la autoridad, como una excusa ante la presencia y avance de la represión.

Una postura de poca proyección combativa.

Claro está que desde el “bajo perfil” puede ser más fácil moverse frente a la represión, pero es importante visualizar las consecuencias negativas de esta postura de la manera en que suele presentarse. Lo primero es que en el intento por alejarse de la represión, quienes levantan esta postura también se alejan de los espacios donde se visibiliza el discurso/acción Anárquico Antiautoritario, transformándose en individuxs que solo hablan desde el anonimato. Esto tiene como consecuencia la falta de intercambio de ideas con otrxscompañerxs, propiciando el estancamiento por la falta de tensión y retroalimentación y poniendo límites a las proyecciones dentro de la ofensiva anárquica al encapsular el radio de acción a una esfera específica que no va más allá del propio individux y su grupo afín.

Por tal motivo, la postura del bajo perfil, planteada como forma única y superior de lucha, representa un freno para la propagación de la lucha anárquica y la interacción directa con compañerxs más allá de nuestras afinidades más próximas, favoreciendo la falta de comunicación, la no retroalimentación y la caricaturización y aislamiento de otrxs compas por su estética o por los espacios de lucha que frecuentan, quitando terreno a algo imprescindible en la ofensiva antiautoritaria como lo es la comunicación y diálogo directo entre compas y grupos afines que debaten y comparten ideas y experiencias variadas de confrontación con el poder.

Por otro lado, la postura del “pasar piola” o pasar inadvertidx, junto con plantearse como una opción superior, suele coquetear muchas veces con la idea del “anonimato total” de las ideas anárquicas en la vida cotidiana, pensando que el peligro a “funarse” estaría en todos lados. Esto tiene como consecuencia directa el que la vida y el tiempo de quienes levantan esta idea terminan desarrollándose mayoritariamente en torno a actividades funcionales a la sociedad (estudiantes que estudian, trabajadores que trabajan y jóvenes que se divierten superficialmente) sin cuestionar el orden social públicamente porque “podría ser peligroso”. El enfrentamiento con el poder y su normalidad en estxsindividuxs queda reducido entonces a una expresión mínima durante esporádicos combates callejeros, durante manifestaciones programadas por otrxs o acciones nocturnas en fechas específicas del calendario. Finalmente, se termina contribuyendo a la reproducción de una vida sistémica sin mayores tensiones, validando la comodidad y (auto) silenciamiento de las ideas.

Nos preguntamos cuánto hay realmente de una decisión de guardar silencio en función de no ser advertidx por la mirilla cazadora de la represión y poder así transitar con calma el terreno de la conspiración, o cuánto en verdad lo que realmente se privilegia es la comodidad de la vida lejos del conflicto permanente, en donde 360 días se puede tener una vida completamente sistémica/capitalista y luego contentarse con romper esta norma confrontando al poder los 5 días restantes del calendario.

Finalmente, otra consecuencia propia de ver la idea del bajo perfil como una incuestionable opción superior de lucha, es la dinámica que se produce ante el avance de represión. Bajo la lógica del “no funarse” o pasar inadvertidx, es prácticamente un suicidio hablar y defender nuestras ideas en el cotidiano y, por supuesto, con mayor razón en tiempos de avance represivo. Como si las posiciones ácratas fueran casi como un tesoro que debe esconderse incluso ante nuestro propio reflejo en el espejo u ocultarlas a la luz del sol. Por eso, cuando acecha o se extiende la represión, la ideología del bajo perfil favorece el hecho de que el poder avance sin freno, que no encuentre oposición que dificulte su embestida. Con su permanente omisión y mimetizaje con el/la ciudadano/a promedio, el que lleva a la práctica la idea del bajo perfil posibilita que el enemigo vaya ganando posiciones, porque no levanta traba alguna poniendo como excusa la seguridad y el anonimato.

La ideología del bajo perfil al interior de las prisiones.

“(…) Sabemos que nada es fácil. Todo tiene su precio. La insurrección anarquista permanente esconde en sí un precio contradictorio. Todos nosotros que elegimos vivir dentro de las llamas mientras amamos la vida, estamos flirteando intensamente con la muerte y a la hora de lucha por la libertad a menudo caemos presos.Este es el precio de la lucha. Por esto, antes empezar a quemar los puentes detrás tuyo y optar por la nueva guerrilla urbana anarquista, tienes que tomar ciertas decisiones. Decisiones conscientes y no unos impulsos de adrenalina. Porque si la represión golpea la puerta, cada uno y una debe que estar conscientemente preparado y decidido. Desgraciadamente, en algunos casos podemos comprobar, con pena y rabia, que las personas que hasta ayer has llamado “hermanos” y con quienes has compartido el asalto al cielo, ahora agachan la cabeza y mendigan por sus derechos legales ante el Poder. Aquí nos gustaría subrayar una cosa. Nuestra decisión de no mostrar ningún atisbo de remordimiento y burlarnos de las autoridades judiciales no tiene nada que ver con la mentalidad de un héroe o mártir santo que se sacrifica por el “bien de la revolución”.

Conspiración de las Células del Fuego, Grecia.

El terreno carcelario impuesto por el poder, también ha sido un escenario en donde la postura del bajo perfil se ha manifestado.

Al interior de las prisiones, la reproducción de esta idea tiende a hacer pensar que la cárcel marcaría el fin del camino revolucionario, o que para salir de ella cuanto antes es preferible no emitir declaraciones públicas o expresarse en ellas con un lenguaje ciudadano más parecido a una carta de denuncia ante organismos de derechos humanos que a un comunicado dirigido a un entorno de confrontación con el poder. Algunxs incluso creen que las vinculaciones con algunas ideas o compañerxsanárquicxs les perjudicarán judicialmente y por ello no quieren ni propaganda ni vínculos en guerra. Otrxs, no solo guardan silencio, sino que además acusan de “querer figurar” a prisionerxs que expresan públicamente sus posiciones. Los más lamentables, son los casos de prisioneros “anarquistas” que declaran y reconocen los hechos y los pormenores de sus acciones ante jueces y fiscales – creyendo así resolverlo todo de la forma más abreviada posible para lograr una pronta salida a la calle-, pero ante los compañeros de lucha guardan un eterno silencio público dejando un enorme manto de dudas, confusiones y suposiciones sobre su posicionamiento político y sobre los hechos por los que se les acusa.

Pero no nos engañemos, históricamente lxsantiautoritarixs han defendido sus ideas ante sus compañerxs y ante el enemigo, que no es lo mismo que asumir acusaciones ni hacerse cargo de los delirios del poder. Por lo demás, no es cierto que la obediencia o el “personaje” de individuo manso salve a alguien de la prisión.

En diversos momentos y lugares, lxsantiautoritarixs han tomado la palabra desde los pasillos carcelarios o desde la sala de un tribunal para reivindicar sus ideas, propagando así el conflicto, la insumisión y la entereza, reconociéndose como parte de la lucha anárquica ante el conjunto de compañeros, y no solo ante sus amigos o seres más cercanos. Dentro de esto, un comunicado con las posiciones combativas de un compañero preso que pueda llegar a todas partes del mundo (por ejemplo a través de medios informativos anárquicos) es gran aporte, mucho mejor que algún escrito leído solo ante el grupo de amigos o en una actividad concreta a la que asista un número específico de personas.

Es cierto que el poder se ensaña más con lxsinsumisxs que no se doblegan en su voluntad de dignidad y combate, pero si alguien no está dispuestx a sostener una propuesta de confrontación permanente y asumir la venganza del poder, es recomendable que cuestione la autenticidad de su discurso pues, o no arrojamos al enfrentamiento asumiendo las consecuencias, o mejor tomamos rumbo hacia opciones menos riesgosas.

Cara a cara con el enemigo….en la calle o en la jaula, siempre fuertes propagando la confrontación contra el poder.

No buscamos solo unos cuántos momentos de caótico desahogo frente a la normalidad y el orden impuesto. Buscamos y activamos un hacer/vivir/sentir de manera anárquica, donde cada aspecto de la vida es el reflejo de la permanente construcción y enraizamiento de nuestros valores en guerra con el poder. El problema no es si se va o no actividades, el problema es criticar desde una posición de superioridad tales iniciativas, a quienes asisten y a quienes las levantan.

Por eso combatimos no solo las estructuras y guardianes de la dominación, sino que también -y de manera continua-combatimos su ideología y las corrientes de pensamientos que permiten su desarrollo sin mayores obstáculos.

Así entendemos la guerra, como enfrentamiento continuo en que no hay lugar para las licencias o tiempos muertos, asumiendo que el combate es frontal y hasta el final, con eterna proyección de conflicto y conspiración. Por eso si la represión nos caza, jamás nos aniquila y la frase “nada ha acabado” cobra sentido y razón en cada aliento de rebelión que se mantiene en alza aun en el interior de las jaulas.

Criticar la “idea del bajo perfil” no quiere decir que llamemos a revelar a todo el mundo nuestra opción por el enfrentamiento con el poder o ser descuidados hablando de nuestra actividad revolucionaria con cualquier persona. Lo que se trata es de no falsearse a uno mismo, de no dejar de propagar un posicionamiento de vida en lucha por la libertad total y de no jerarquizar opciones de lucha y apostar por el diálogo fraterno entre prácticas que forman parte de una misma ofensiva.

Por eso son importantes la tensión permanente y la autocrítica constante, para no caer en excusas o discursos que justifiquen la comodidad o se revistan de arrogancia para aminorar o banalizar los esfuerzos de otros compañeros de la misma ofensiva.
En el infinito abanico de posibilidades que ofrece la praxis anárquica, de nada vale jerarquizar formas de lucha. Lo que aporta es fomentar la comunicación y la retroalimentación entre grupos afines, reconociéndose en una misma realidad de confrontación en busca de libertad transitando diversos senderos como protagonistas de la ofensiva contra toda forma de autoridad.

El llamado es a tomar las decisiones en función de nuestras proyecciones y perspectivas y no por las jugadas de la represión, entendiendo íntegramente el peso de nuestras decisiones, asumiendo ser protagonistas de nuestra historia y haciéndonos cargo también del respeto a lo entregado por otrxsantiautoritarixs del pasado y del presente.

Porque no todxs tenemos que estar en todxs lados, pero sí reconocernos como parte de una misma lucha.

Fraternidad y diálogo entre las diversas elecciones de la ofensiva antiautoritaria. Asedio y hostilidad permanente contra toda forma de poder.

Espacios para la propagación del conflicto. Espacios para la guerra (Contra Toda Autoridad #2)

Espacios para la propagación del conflicto. Espacios para la guerra.

“En este sentido, entendemos que los Centros Sociales Okupados constituyen una importante parte de espacios concretos donde se practican relaciones sociales que rompen el molde impuesto por el Estado, que escapan de ese orden para constituirse a modo de espacios liberados autogestionados, mas allá de lo físico (finalmente se encuentran dentro de territorio estatal y por ende bajo control policíaco) y altamente simbólicos, lo que permite su reproducción y reedición tras cada desalojo (¡”un desalojo, otra okupación”!). Es la negación de la propiedad, es su destrucción y apertura a una ocupación colectiva que tiende al bien común no solo de sus participantes, sino que desborda sus muros para ejemplarizar un modo organizativo que se desarrolla en la cotidianidad y se multiplica en los ímpetus no domesticados de quienes no solo sueñan con la libertad, sino que deciden experimentarla.
Y estos espacios se multiplican, lo que no es casual, ya que responde a la necesidad de las personas de establecer relaciones sociales igualitarias, solidarias y cooperativas. La confianza que se tenía anteriormente en los partidos y en jefatura de izquierda, fue y es traicionada por la conformación de mafias reproductoras del orden social autoritario, por lo que esta confianza (que expresa la necesidad social) hoy se plasma en el Grupo de Pares, en el Grupo de Afinidad, ese que establece relaciones cara a cara, basadas en la honestidad, el autocontrol y la autodisciplina.”

A los compañeros Okupantes y los inevitables mirones varios/Columnas Armadas y Desalmadas Jean Marc Rouillan,Caravanas Iconoclastas por el Libre Albedrío,Federación Revuelta – Grupo Antonio Ramón Ramón

Cuando hablamos de lucha multiforme contra la dominación, necesariamente hablamos de diversos elementos que se combinan para confluir en un horizonte común. Así cada elemento, cada instancia, cada gesto, contribuye -con sus particularidades, énfasis e intenciones- a fortalecer y ampliar, tanto nuestras perspectivas, como nuestro radio de acción.

Cuando nos nutrimos, avanzamos e indudablemente crecemos, haciendo de esa combinación de elementos el fuego que nos invita a persistir contra la dominación, tanto en resistencia como en ofensiva.

Una de las tantas formas donde se nutre la lucha es en los espacios antiautoritarios donde se difunden y colectivizan posiciones, ideas/prácticas anárquicas. Lugares o instancias donde se comparte el conocimiento y la experiencia, donde se agudizan los sentidos y se afilan ideas, de forma desjerarquizada y sin el afán de homogenizar visiones.

La intención es compartir y colectivizar, luego ver lo nuevo que emerge con más fuerza. Así se multiplican las ideas/prácticas de combate.

Históricamente lxs antiautoritarixs han buscado encontrarse con más compañerxs, de ello nos hablan los innumerables ateneos, las jornadas de discusión, los encuentros contraculturales, etc.

Se necesitan espacios o instancias en guerra, que no quieran convivir ni coexistir con la autoridad. Lugares y situaciones donde confluir entre compañerxs que no necesariamente se conocen, con quienes confrontar análisis, tensionar ideas y construir afinidades.

Estos espacios/instancias son vistas para nosotrxs casi como trincheras, donde vamos asegurando el terreno de los valores y las prácticas de confrontación y donde visualizamos el avance con la determinación clara y tajante de no retroceder jamás.

Los espacios, ya sea lugares físicos o actividades puntuales que podamos levantar/crear, están llamados a dar lo mejor de sí, están llamados a romper con el contexto de pasividad y desbordar los límites normados por el poder, así mismo están llamados también a no crecer como burbujas completamente alejadas del pulso de la guerra.

Lo que emerge entre compañerxs anárquicxs no es el deseo de constituirse en una alternativa al mundo del capital y de la autoridad, porque lo que en verdad se busca, es propagar la energía que socave las bases de la dominación, ansiando y activando su caída.

Las actividades antiautoritarias son el reflejo de cuanto vamos tensionando en diferentes planos de la vida, así entonces también buscamos romper la línea entre quien levanta/convoca la actividad y quien asiste o la “consume”, porque entendemos que entre todxs lxs presentes le damos vida y pulso a lo que vaya ocurriendo.

No creemos en los consumidores o espectadores de actividades ácratas, donde se va a pasear o a desfilar para ser visto en una especie de pasarela. Cada uno de nuestros gestos se enmarcan en la ruptura con la decadencia del mundo de la autoridad y aquello no es un producto que ofertamos al mejor postor.

Hablamos de encontrarnos, entre compañerxs, porque los espacios, las instancias, las actividades se levantan para difundir la idea Anárquica, irrumpiendo y contagiando, propagando nuestra peste negra.

Así nos hacemos fuertes y crecemos, cualificándonos colectivamente, porque no nos basta que nuestras críticas o golpes sean certeros, sino que además buscamos que aumenten en cantidad, que no sean llevados a cabo por solo un grupo de afinidad.

Quizá algunxs compañerxs, de acuerdo a sus proyecciones y propuestas decidan no asistir determinados lugares o espacios… y seguiremos siendo parte de la misma fuerza contra la dominación, en la medida en que confluyamos en la ofensiva y desborde al poder.

No hay un mausoleo, ni un lugar específico por donde haya que transitar o asistir para “ser” antiautoritarix, lo que define nuestro ser anárquicx no es el lugar por donde “pasemos”, sino la voluntad capaz de materializarse en actos concretos por la Liberación Total.

La multiformidad de senderos en la lucha contra el poder nos nutre y nos habla de la importancia de ser capaz de reconocernos como compañerxs y fraternamente, porque ningún sendero vale más que otro.

Sería un error menospreciar a los espacios o considerarlos por fuera de la confrontación, como si se trataran de simples juegos o pantomimas de lucha, negando el aporte que significa la acción de propagar y hacer trascender las ideas y valores anárquicos.

Hay voluntad de guerra, hay fuerza y osadía en el acto de levantar puntos de encuentro para combatir la pasividad y el silencio servil a la autoridad. Esa voluntad es una amenaza y por ello el poder ataca nuestros espacios, buscando aniquilar y frenar el avance de las posiciones de ofensiva.

Aquello lo asumimos sin victimismos o lamentaciones, sino con el orgullo de sabernos/sentirnos un peligro no solo para el poderoso de turno, sino que para el germen mismo de la dominación. Y cuando ese ataque ocurre, nuestra respuesta multiforme y colectiva debiese hacer de la solidaridad un rugido que continúe propagando el conflicto…

Ni silencio, ni renuncia… que nada acabe.

A multiplicar los espacios en guerra contra el poder.

CONTRA TODA AUTORIDAD #2 (Editorial)

Imagen_portada

Propagando la revuelta. A modo de editorial

Saludos compañerxs, volvemos otra vez a las calles, nuevamente con la intención de contribuir desde todas partes a la lucha contra la autoridad, el poder y sus relaciones.

Nos alegró escuchar y leer que varias de las reflexiones planteadas en el N°1 de nuestra publicación ya se estaban conversando por distintos entornos o aportó a una reflexión y un tensionar de una práctica ofensiva.

Agradecemos profundamente a quienes nos escribieron al email, a quienes tradujeron los textos a distintos idiomas, los difundieron, quienes nos linkearon en sus paginas buscando salir de la monótona lógica de espectadores y lectores de escritos, a quienes se hicieron parte de reflexiones y las llevaron a discutir a sus círculos con sus cercanos aportando a la continua y permanente practica de insurrección permanente.

Creemos que el avance de la lucha insurreccional tiene que tomar en consideración una multiplicidad de factores y elementos a la hora de leer la realidad, comprenderla y atacar. Todo esto entendido como un proceso lejos de la acumulación de fuerza, de la eterna espera de las condiciones maduras, sino en el permanente acto de revuelta.

Los textos y reflexiones que surgen en esta publicación, se encuentran situados en un contexto particular, el de la realidad en el territorio dominado por el Estado $hileno. Y si bien esto nunca ha sido un impedimento para la construcción de relaciones internacionalistas para el amplio debate horizontal con compañerxs de otras latitudes, sí nos parece importante remarcarlo por la urgencia que tenemos en tocar ciertas aristas de la lucha o la importancia que observamos en el desarrollo de determinadas temáticas.

Así nos encontramos con un elemento particular de la actualidad en la lucha anárquica en este territorio, con una falencia para su desarrollo multiforme. La falta de espacios y la necesidad de que surjan estas iniciativas para la construcción de nuevos lazos cómplices con compañerxs que aun no conocemos y la colectivización de propaganda e ideas de conflicto con el poder. Tratamos de abordar esta necesidad que indiscutiblemente se da tras la arremetida represiva el 2010, en el denominado Caso Bombas.

Un par de años antes de la operación Salamandra, con el continuo hostigamiento represivo a los entornos anarquistas, tras la seguidilla imparable de ataques explosivos, comenzó a surgir la fantasía de que la solución a la represión es el situarse desde el “bajo perfil”, y que con esta mágica faceta nos alejamos de la represión, de quienes son golpeados por ella y de paso podemos criticar a quienes han optado por desarrollar labores públicas de enfrentamiento al Estado. Con el pasar de los años, y ante cada maniobra policial o información difundida por la prensa, esta postura se intenta autoafirmar necesariamente en la identificación y cacería del Estado a otros compas. Analizamos y reflexionamos sobre esta realidad, como también de la imperiosa necesidad de comprender que si enfrentamos a este mundo de miserias, no podemos pretender no ser buscadxs, perseguidxs, reprimidxs y atacadxs por las distintas caras del Poder. Son la consecuencia, la coherencia de nuestras decisiones, voluntades y valores las armas que tenemos para que nuestro camino continúe, estemos donde estemos.

Pero la represión no es la misma que el año 2010, se perfecciona, se agudiza y encuentra nuevos canales donde surgir y extender el filo de su guillotina. Es ahí donde nos encontramos con las últimas modificaciones anunciadas por el Estado Chileno en materia antiterrorista. La anunciada utilización legal del Agente Encubierto requiere que hagamos un breve repaso de su uso a lo largo de la historia en Chile y en el mundo. La intención es adelantarse a la jugada represiva, saber leer los pasos que el enemigo podría dar, para que los golpes y sus jugadas no nos pillen de sorpresa. Acá no hay ánimo de denuncia, hay voluntad de comprender la realidad para construir-entre todxs- las herramientas que puedan inutilizar y hacer fracasar la utilización de estos mecanismos policiales.

Por estos días, a la fecha de salir a la calle este nuevo número, la memora vuelve a teñir la hoja en blanco con que pretenden escribir los poderosos y periodistas nuestras vidas. El 11 de diciembre de 2013 muere el compañero anarco-nihilista Sebastian Oversluij durante el asalto a un Banco Estado en Pudahuel. Nuestra memoria va con él y con todxs lxs compañerxs anarquicxs que han caído en abierto combate contra lo existente. Por eso en esta edición nos adentramos en la construcción colectiva de la Memoria Negra, como negación a la amnesia de los poderosos y a la típica martirizacion de la izquierda. Nosotrxs caminamos con nuestrxs muertxs.

Por último decidimos incluir un tema necesario para los actuales debates en función de la devastación de la naturaleza y las luchas medioambientales que se han dado en estos últimos años, su cooptación ciudadana y legalista, como también su instintivo desborde por parte de las minorías anárquicas – y otras no anárquicas-que participan en estas luchas. Nos parece interesante abordar la pregunta sobre desde qué arista, como antiautoritarixs, nos relacionamos con estos conflictos y cómo podemos enriquecer la insurrección y su potencialidad para ir más allá de la crítica puntual sobre la depredación ambiental.

Esperamos que este nuevo número de Contra Toda Autoridad sea otra vez un aporte para continuar encendiendo y conectando voluntades de confrontación con el poder.

Saludamos a todxs lxs prisionerxs de la guerra social que se mantienen firmes en la lucha, en sus decisiones y convicciones sin claudicar ni entregar espacio a la derrota y el silencio.

CONTRA TODA AUTORIDAD

Propagando la revuelta. A modo de editorial

Saludos compañerxs, volvemos otra vez a las calles, nuevamente con la intención de contribuir desde todas partes a la lucha contra la autoridad, el poder y sus relaciones.

Nos alegró escuchar y leer que varias de las reflexiones planteadas en el N°1 de nuestra publicación ya se estaban conversando por distintos entornos o aportó a una reflexión y un tensionar de una práctica ofensiva.

Agradecemos profundamente a quienes nos escribieron al email, a quienes tradujeron los textos a distintos idiomas, los difundieron, quienes nos linkearon en sus paginas buscando salir de la monótona lógica de espectadores y lectores de escritos, a quienes se hicieron parte de reflexiones y las llevaron a discutir a sus círculos con sus cercanos aportando a la continua y permanente practica de insurrección permanente.

Creemos que el avance de la lucha insurreccional tiene que tomar en consideración una multiplicidad de factores y elementos a la hora de leer la realidad, comprenderla y atacar. Todo esto entendido como un proceso lejos de la acumulación de fuerza, de la eterna espera de las condiciones maduras, sino en el permanente acto de revuelta.

Los textos y reflexiones que surgen en esta publicación, se encuentran situados en un contexto particular, el de la realidad en el territorio dominado por el Estado $hileno. Y si bien esto nunca ha sido un impedimento para la construcción de relaciones internacionalistas para el amplio debate horizontal con compañerxs de otras latitudes, sí nos parece importante remarcarlo por la urgencia que tenemos en tocar ciertas aristas de la lucha o la importancia que observamos en el desarrollo de determinadas temáticas.

Así nos encontramos con un elemento particular de la actualidad en la lucha anárquica en este territorio, con una falencia para su desarrollo multiforme. La falta de espacios y la necesidad de que surjan estas iniciativas para la construcción de nuevos lazos cómplices con compañerxs que aun no conocemos y la colectivización de propaganda e ideas de conflicto con el poder. Tratamos de abordar esta necesidad que indiscutiblemente se da tras la arremetida represiva el 2010, en el denominado Caso Bombas.

Un par de años antes de la operación Salamandra, con el continuo hostigamiento represivo a los entornos anarquistas, tras la seguidilla imparable de ataques explosivos, comenzó a surgir la fantasía de que la solución a la represión es el situarse desde el “bajo perfil”, y que con esta mágica faceta nos alejamos de la represión, de quienes son golpeados por ella y de paso podemos criticar a quienes han optado por desarrollar labores públicas de enfrentamiento al Estado. Con el pasar de los años, y ante cada maniobra policial o información difundida por la prensa, esta postura se intenta autoafirmar necesariamente en la identificación y cacería del Estado a otros compas. Analizamos y reflexionamos sobre esta realidad, como también de la imperiosa necesidad de comprender que si enfrentamos a este mundo de miserias, no podemos pretender no ser buscadxs, perseguidxs, reprimidxs y atacadxs por las distintas caras del Poder. Son la consecuencia, la coherencia de nuestras decisiones, voluntades y valores las armas que tenemos para que nuestro camino continúe, estemos donde estemos.

Pero la represión no es la misma que el año 2010, se perfecciona, se agudiza y encuentra nuevos canales donde surgir y extender el filo de su guillotina. Es ahí donde nos encontramos con las últimas modificaciones anunciadas por el Estado Chileno en materia antiterrorista. La anunciada utilización legal del Agente Encubierto requiere que hagamos un breve repaso de su uso a lo largo de la historia en Chile y en el mundo. La intención es adelantarse a la jugada represiva, saber leer los pasos que el enemigo podría dar, para que los golpes y sus jugadas no nos pillen de sorpresa. Acá no hay ánimo de denuncia, hay voluntad de comprender la realidad para construir-entre todxs- las herramientas que puedan inutilizar y hacer fracasar la utilización de estos mecanismos policiales.

Por estos días, a la fecha de salir a la calle este nuevo número, la memora vuelve a teñir la hoja en blanco con que pretenden escribir los poderosos y periodistas nuestras vidas. El 11 de diciembre de 2013 muere el compañero anarco-nihilista Sebastian Oversluij durante el asalto a un Banco Estado en Pudahuel. Nuestra memoria va con él y con todxs lxs compañerxs anarquicxs que han caído en abierto combate contra lo existente. Por eso en esta edición nos adentramos en la construcción colectiva de la Memoria Negra, como negación a la amnesia de los poderosos y a la típica martirizacion de la izquierda. Nosotrxs caminamos con nuestrxs muertxs.

Por último decidimos incluir un tema necesario para los actuales debates en función de la devastación de la naturaleza y las luchas medioambientales que se han dado en estos últimos años, su cooptación ciudadana y legalista, como también su instintivo desborde por parte de las minorías anárquicas – y otras no anárquicas-que participan en estas luchas. Nos parece interesante abordar la pregunta sobre desde qué arista, como antiautoritarixs, nos relacionamos con estos conflictos y cómo podemos enriquecer la insurrección y su potencialidad para ir más allá de la crítica puntual sobre la depredación ambiental.

Esperamos que este nuevo número de Contra Toda Autoridad sea otra vez un aporte para continuar encendiendo y conectando voluntades de confrontación con el poder.

Saludamos a todxs lxs prisionerxs de la guerra social que se mantienen firmes en la lucha, en sus decisiones y convicciones sin claudicar ni entregar espacio a la derrota y el silencio.

CONTRA TODA AUTORIDAD

contratodaautoridad@riseup.net

http://www.contratodaautoridad.wordpress.com

contratodaautoridad@riseup.net

http://www.contratodaautoridad.wordpress.com