Sobre el anonimato en las acciones. Cuando las cosas no se explican por sí solas(Septiembre 2014 #1)

“Palabras se mezclan con el fuego y detrás de las cenizas de bancos, vehículos estatales, coches patrullas, laboratorios de nanotecnología, antenas de transmisión televisivas, furgonetas de seguratas y lujosos centros comerciales, estas abren una promesa para lxs amigxs y una amenaza para lxs enemigxs” [Conspiración células del fuego, Grecia.]

Desde que tomamos la decisión de enfrentarnos al poder, dando el paso hacia la ofensiva multiforme, asumimos que cada acto, acción o gesto que emprendamos debe cargarse en sí y dar cuenta de este posicionamiento. Es más, debe ser claro en que no hay tregua ni coexistencia pacífica con el enemigo (el estado-capital, la autoridad, el poder y quienes lo defienden). Si bien las acciones, sobre todo aquellas cuya naturaleza es de “tipo ilegal” (entendiéndose como aquella que traspasa la legalidad del poder) suelen ser explícitas en su forma, muchas veces no lo son en el contenido y es que a veces las acciones, sean cuales sean, no hablan por sí solas, es más, pueden abrir paso a la especulación y algunas veces a la recuperación de la acción por parte de la discursividad del enemigo.

Bibliotecas, huertos, conversatorios y foros; cortes de calles y barricadas, asaltos a bancos, ajusticiamientos, ataques explosivos a estructuras del poder, son todas acciones y prácticas que forman parte de una propuesta multiforme de enfrentamiento, pero que si no se explica y explícita sus porqués así sin más, son acciones que cualquier grupo o individuo sin ser anarquista o antiautoritario puede realizar: grupos armados marxistas, estructuras fascistas, agentes policiales, etc. No son exclusivas de nuestro enfrentamiento. A modo de ejemplo debemos recordar que en nuestro país, y en relación a nuestro pasado reciente, estas prácticas sobretodo las ilegales fueron utilizadas durante los años ochenta por grupos políticos militares de tendencia marxista leninista como forma de enfrentarse y luchar contra la dictadura, de igual manera en otros lugares del mundo.

Es importante dejar en claro que entendemos la lucha insurreccional de manera multiforme así que la explicación de nuestras motivaciones no debe circunscribirse solo a las acciones ilegalistas, sino que a todas las practicas y acciones que se ejecutan desde nuestra propuesta antiautoritaria. En ese sentido un foro, una biblioteca, una publicación, etc., necesitan explicar sus objetivos que las diferencian de las prácticas alternativas de vida, y que las conecta en una subjetividad de confrontación al dominio. Y es desde esta perspectiva que enmarcamos esta reflexión.

La reivindicación de nuestras acciones y prácticas de enfrentamiento es propaganda que transmite un mensaje y que evita la confusión, pues permite dejar de manifiesto los motivos por los cuales se decide la realización de tal acto. Es más, confronta al enemigo cuando éste intenta recuperar para sus propios objetivos nuestra acción, ya sea entregando explicaciones y motivaciones de porqué se actúa o generando un campaña comunicacional en su beneficio. Si bien no nos interesa entrar en debates con el poder, ni limpiar imagen alguna, tampoco podemos quedarnos calladxs cuando se abre paso a la condena, criminalización o burla de nuestros actos, ideas y compañerxs. Unx antiautiritarix debiera de señalar sus porqués, sobre todo cuando el poder apunta directamente hacia nuestras ideas y proyectos, atacando nuestras convicciones y valores, considerando que que el poder siempre va a hablar e intentará que su arremetida comunicacional sepulte nuestros mensajes.

Señalar nuestras motivaciones no sólo defiende nuestra propuesta de enfrentamiento y evita la confusión sino que también nos conecta con otrxs, sobrepasando las fronteras físicas que muchas veces nos impiden comunicarnos. Las palabras y el mensaje abren debates, generan tensiones que enriquecen y nutren nuestra praxis insurrecta, en ningún caso deben ser tribuna de ataque o desprestigio de otrxs compañerxs y entornos de lucha.
No son los métodos o materiales lo que nos conecta en la lucha sino que los contenidos, ideas y significados que damos a estos en el desarrollo del enfrentamiento multiforme. Es a través del mensaje y las ideas planteadas que podemos conocer lo que piensan y proponen otrxs compañerxs, no sólo a través de los actos.

Son las propuestas desarrolladas en palabras y actos lo que nos conecta con otras colectividades en lucha, es a través de un comunicado que podemos diferir o tensionar respecto a tácticas, estrategias o dinámicas de lucha y enfrentamiento; es a través del diálogo informal que podemos proyectar nuestras acciones y propuestas antiautoritarias. Es con un mensaje que nuestros actos se potencian, sobre todo cuando saludamos y solidarizamos con lxs compañerxs secuestradxs por el poder. Es a través de una acción reivindicada que mantenemos vivxs a nuestrxs guerrerxs caidxs en acción. Es con el acto acompañado con la palabra que hacemos la invitación a la destrucción de orden existente.Como bien señalan compañerxs en Grecia “La comunicación es la piedra angular de toda nuestra estructura informal. Percibimos a cada palabra como una invitación a la batalla contra el Poder. Cada significado que ponemos sobre el papel, queremos encontrar la manera en que podría fugarse de la teoría y transformarse en la práctica. Sólo tras la práctica, todos los valores teóricos se ponen en prueba (…) cada palabra que utilizamos tiene su propio origen político” (“Conspiración Células del fuego”, Grecia).

Guerra a muerte contra toda autoridad.
A través de estas palabras y su inevitable correlato de acción nos diferenciamos de aquellxs que buscan y propagan un anarquismo coexistente con el poder. Es a través del acto y la palabra que también defendemos nuestra postura no solo de los intentos del poder por recuperar la revuelta, sino que también de quienes desde corrientes reformistas del anarquismo tildan de “vanguardista” las propuestas de confrontación contra el poder, planteando que nuestros actos carecen de proyección, contenido y sustancia. Ejemplos en la historia existen muchos, en nuestro territorio también, sobre todo en el último tiempo en relación a las acciones represivas del poder por condenar y criminalizar las ideas anárquicas de enfrentamiento y también en relación a la oleada de ataques explosivos-incendiarios.

No buscamos la aceptación de la sociedad respecto a nuestras motivaciones, eso está claro, pero tampoco queremos que la revuelta se estanque y no se propague, buscamos que se reproduzca y propague con objetivos que muestren un enemigo claro. En ese sentido, si bien el poder siempre buscará atacar la lucha antiautoritaria, no nos interesa quedarnos callados frente a la manipulación del sentido de nuestras acciones por parte de aquellxs que condenan la ofensiva contra el poder.

Podemos desarrollar un gran manifiesto explicativo de porqué no somos ni queremos ser vanguardia de ningún movimiento o pueblo organizado, pero solo nos remitiremos a decir que: el poder está en todos lados y en toda relación social reproducida bajo los márgenes de la sociedad, y que frente a esta situación objetiva, es en nuestras manos que está la decisión de acabar con todo esto. En ese marco se desarrolla y justifica nuestro accionar.

No son nuestras intenciones estar a la cabeza de ningún movimiento ni iluminar a las mentes conscientes, cada persona por si misma tiene que comprender -como dicen algunos comañerxs -el crimen de la existencia misma del Poder, y si nuestros actos y palabras contribuyen a esta situación, mucho mejor. Nuestras acciones buscan difundir ideas y valores de enfrentamiento y oposición real al poder, no nos situamos en la amplia gama de proyectos políticos que recuperan los actos y acciones de enfrentamiento en las líneas y directrices de su organización formal. Tampoco nos situamos desde la vereda de esperar a las masas o al “pueblo” para poder hacer y decir que declaramos la guerra al orden del dominio. Si encontramos compañerxs perfecto, pero no dejaremos de propagar la llama de la insurrección antiautoritaria multiforme y la acción minoritaria, o encasillar nuestros actos e ideas en un contexto de actos de masas o “movimientos sociales”.

Con todo lo anterior cobra sentido la importancia de explicar y reivindicar nuestros actos. Que el anonimato de nuestras acciones no silencie las múltiples ideas y propuestas que tenemos para extender el conflicto. Que los actos y palabras destruyan el orden existente.

Que las palabras y actos nos conecten con aquellxs que se enfrentan a la autoridad
Que las palabras y actos nos separen de aquellxs que coexisten con el poder ..

Que el silencio no sepulte nuestros actos; que el silencio no sepulte nuestras ideas.

Que el mensaje sea claro y frontal: no hay tregua al dominio y sus perpetuadores.

“Nuestra lucha es polimórfica. Explota como nuestras bombas, huele a plomo puro como nuestras balas, se extiende como nuestros fuegos, habla al corazón al igual que nuestros textos, contamina a la ciudad podrida como nuestros afiches, sonríe a nuestros enemigos”. (CCF,Grecia)

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