A destruir las prisiones y las barreras ideológicas que limitan el accionar solidario con lxs presxs revolucionarixs y en guerra contra el poder. (Septiembre 2014 #1)

Rechazar la autoridad, oponerse al sistema carcelario, atacar a la cárcel.

Cuando comenzamos -en un principio- instintivamente a rechazar este mundo de esclavos, vamos identificando las distintas aristas donde las relaciones de poder se ejercen y practican. Así empezamos a superar y agudizar nuestros propios límites observando las herramientas que tiene el entramado social para mantenerse, es en este ejercicio constante donde en un comienzo nos enfrentamos a los muros de la cárcel, la realidad del carcelero y la noción misma de culpabilidad/inocencia.

La prisión se ve, se muestra y observa rápidamente como la forma más clara, palpable de la autoridad, del poder, el monopolio de la violencia, la imposición grotesca y la defensa acérrima del orden del dominio. De esta forma es la prisión una herramienta del poder para encarcelar a cualquiera que no consigue adaptarse a las normas impuestas, es el basurero social donde el margen de error, representado por los sujetos que no son productivxs ni sumisxs, es desechado y encerrado; pero también es el lugar de quienes han decidido conscientemente oponerse al Estado y el orden impuesto.

Así las condenas, la prisión como resultado de un ritual inquisidor, se transforma en el mejor ejemplo adoctrinador para el resto de la sociedad. El miedo y el escarmiento pretenden evitar cualquier propagación de cuestionamiento, de ataque al dominio.

La realidad al interior de los actuales campos de concentración es clara y no deja lugar a dudas a que refleja el antagonismo completo al mundo y a las relaciones que deseamos…Pero aun así, ahí la oposición y el combate existen.

Distintas palabras, distintos momentos, distintos caminos encontramos deserrajando barrotes.

Es en el ejercicio práctico del cuestionamiento al orden imperante donde nos encontramos con distintos compañeros de distintas tendencias, que quizás hablando en otro idioma y con otros matices nos situamos en el mismo punto de no retorno, en el mismo lugar del enfrentamiento radical al orden y muchas veces en el mismo lugar de combate al carcelero y las lógicas de poder reproducidas al interior de las prisiones.

No nos olvidamos, no lo negamos ni menos maquillamos: Como anárquicos rechazamos cualquier rol de autoridad, como compañeros informales despreciamos la formalidad y la organización como un fin en sí mismo. Pero de igual forma nuestras negaciones escapan a cualquier cerco ideológico traspasando dogmas que algunxs buscan levantar defendiendo o visualizando purezas ideológicas que solo existen en sus clásicas teorías

Saltamos el cerco ideológico escapando de la autocomplacencia y los fetiches de lo estrictamente anarquista, que tristemente terminan por unificar hasta a socialdemócratas e intelectuales que deambulen bajo el logo de una A en un círculo, mientras a la par se niega a dignxs compañerxs que entregan su vida, tiempo y voluntad a la destrucción de lo existente.

Estos cercos también llegan a la prisión y también buscan cercenar la insurrecta solidaridad. Buscamos encontrar nuevxs cómplices, reconocer y aprender de otros recorridos de lucha, de otras experiencias para así observar y entender el incesante continuo de lucha. Distintas formas ha tomado la oposición radical al sistema imperante, nombres y tipografias distintas pero nos encontramos y situamos como parte histórica del mismo caminar que rechaza la autoridad, que ataca al poder y que forja solidaridades.

No buscamos pureza ideológica, sino el férreo deseo de negar lo existente, de poner como prioridad en la vida la lucha contra la autoridad.

Es en el contexto actual y reciente, donde hemos podido ver cómo torpemente algunas posturas intentan negar públicamente la solidaridad aludiendo a supuestas posiciones cuasi estalinstas de algunxs compañerxs en prisión, basados en mentiras e infamias. De esta forma termina importando más la denominación, o cómo “creemos” que se denominaría algún/x prisionerx en vez de su actuar y sus posiciones en el combate cotidiano tanto adentro como afuera de la prisión. La ideología cristalizada termina siendo una caricaturización de lxs sujetxs, falsificando una diversa realidad donde por tan solo definirse de una “corriente” termina configurando un supuesto imaginario colectivo basado más en una etiqueta que en una definición práctica de la toma de posiciones ante la realidad de confrontación. Es esta caracterización la que va limitando la solidaridad, poniendo así amarras, cadenas y fragmentaciones tanto en la solidaridad revolucionaria como en la misma lucha contra toda forma de Autoridad.

Es en la práctica misma de oposición y rechazo a las jaulas donde nos podemos encontrar con otrxs compañerxs incluso cuando vengamos de recorridos distintos, sin nunca disfrazar nuestro insurrecto quehacer.

Quien se olvida de los presos de la guerra, termina olvidando se de la guerra misma

Quien dice oponerse al orden impuesto sin visualizar la cárcel como una posibilidad, sencillamente no conoce los engranajes a los que se enfrentan, como tampoco se reconocen como parte de una amenaza a la estabilidad del dominio. Así la prisión se presenta como una realidad tan cercana como palpable, independiente de la participación o no en actos que el poder cataloga como “ilegal”…es la decisión de oponerse como sea y donde sea al poder, lo que se transforma en el peor y más imperdonables de sus “delitos”.

Considerar a la realidad de prisión en nuestro quehacer cotidiano de lucha se hace imprescindible no solo por un real apoyo a lxs compañerxs que se encuentran resistiendo desde adentro, sino porque el invisibilizar su situación de confrontación cotidiana con el entramado carcelario termina invisibilizando una realidad de la guerra social y por sobre todo porque hace que la crítica al dominio sea parcial y no contemple la imperiosa necesidad de forjar las convicciones independiente del camino en que se transite, independiente si es adentro o afuera de la alambrada. No divisar el escenario de la prisión ni visualizar a quienes combaten en ella, es también negar una de las armas del Estado como también las formas en que distintxs compañerxs a lo largo de la historia le han hecho frente.

La cárcel la tenemos en las venas los anarquistas. Claudio Lavazza

Cuando hemos decidido enfrentar al dominio, luchar y combatir a la autoridad despreciando las posiciones de falsos críticos que la democracia nos oferta. La prisión dejamos de solo verla como parte del entramado social de dominación, sino que pasa a ser una realidad indiscutiblemente cercana. Una de las tantas herramientas predilectas por los poderosos para enfrentar a quienes activamente se opone a este mundo.

Como antiautoritarios e insurrectos negamos la cárcel en su escancia, en su formato, en su rol y su puesta en práctica, sea cual sea– desde las antiguas mazmorras hasta las nuevas cárceles concesionadas- la prisión resulta una realidad cercana aun sin ser buscada ni deseada. Es el poder el que fija la cuota represiva y el nivel en que desata la cacería contra lxs revolucionarixs, es el poder el que no necesita mayor excusa a la hora de golpear entornos y situaciones de conflictividad que escapan de sus manos y su posibilidad de ser recuperada.

La solidaridad con lxs distintxs prisionerxs de la guerra social, sabe sortear estos alambrados teóricos, sabe saltar los muros de dogmas para encontrarse en los túneles de la negación radical a lo existente, sabe encontrarse con lxs distintxs compañerxs que habitan la prisión y se enfrentan de manera autónoma a su impuesta condición de rehenes del Estado.

Nos alejamos de las caricaturas y nos encontramos en la practica, y en la confrontación por destruir este mundo de esclavos para recuperar nuestras vidas.

Cariño, fuerza y complicidad para todos los que caminan con la cabeza alta en las prisiones, los que enfrentan en el cotidiano al entramado carcelario, los que desde su mirada dan el todo por el todo para aniquilar la sociedad carcelaria.

¡Presxs en guerra a la kalle!
¡Kalles para la Insurreccion!

“Rastreando los caminos del ataque, nos encontramos en la práctica con otrxs combatientes de orígenes completamente diferentes que, con sus propios medios, quieren descarrilar la ruta del diseño de las prisiones de máxima seguridad. (…) En realidad no nos importa que a veces las palabras no coincidan, y a menudo suenen tan diferentes. No somos parte de los pseudo-ideólogos que se ahogan en palabras sin haber probado la práctica (…) [Es] un cruce de caminos – para aquellos capaces de verlo. Un cruce de caminos de ataque en el que personas de diferentes senderos con experiencias separadas se pueden encontrar.“ [Extracto de texto de CCF FAI/FRI tras carta bomba enviada a la comisaría de Itea en Grecia, el 29 de Abril del 2014]

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