EDITORIAL: PROPAGAR EL CONFLICTO, AFILAR NUESTRAS NEGACIONES (Contra Toda Autoridad #3)

EDITORIAL

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Desde las entrañas mismas de la insurrección contra el poder sale a la luz un nuevo número de CONTRA TODA AUTORIDAD, aportando a la circulación de debates y tensiones que potencien el accionar anárquico y nos conecten con otrxs compañerxs que han puesto sus vidas en conflicto con la dominación.

Intensos han sido lxs últimos meses en los cuales compañerxs de este y otros territorios han sido encarceladxs en las jaulas de la democracia global, pero junto a las detenciones de individuxs en lucha y de personas cercanas a compañerxs en prisión, el accionar anárquico se ha hecho también presente dentro y fuera de los centros de exterminio, con compañerxs en huelgas de hambre y convocatorias a jornadas de agitación.

Para quienes posicionamos nuestras vidas en insurrección permanente con lo establecido, todo escenario es importante entenderlo como expresión del conflicto con la autoridad, demostrando que LA GUERRA CONTRA EL PODER NO SE DETIENE y siendo necesario en cada momento sustentar nuestra lucha en la reflexión y en la práctica cotidiana del combate antiautoritario.

Junto a esto, la realidad palpable de compañerxs que en el día a día o ante las jugadas del poder no se rinden, no se arrepienten ni negocian con el enemigo, es también el reflejo de que LA LUCHA ES EL UNICO CAMINO y que cada unx de nosotrxs está convocado a dar continuidad a la propagación del conflicto contra la realidad configurada por el poder.

En este, nuestro tercer número a-periódico, los textos que se incluyen vuelven a ser un llamado a dejar las posiciones de comodidad y de espera, para  actuar como protagonistas de una ofensiva que avanza y se fortalece, llevando el conflicto con el poder más allá de coyunturas o momentos específicos, rompiendo con las lógicas de modas juveniles, de amiguismos y de compromisos a medias tintas o determinados por los horarios universitarios. Cada palabra de esta revista, cada cita y cada frase invita a que activemos nuestra voluntad individual y ampliemos nuestro radio de acción, tejiendo entre compañerxs afines las redes que sustenten nuestra ofensiva permanente contra el poder, siendo nosotrxs mismxs expresión de desborde en el conflicto con el orden establecido.

Agradecemos sinceramente a quienes leen estas páginas y a quienes nos han contactado para expresarnos su sentir sobre el aporte de esta revista en la lucha y en sus propios procesos de crecimiento individual y colectivo. Agradecemos también a quienes han traducido textos a otros idiomas o han difundido la revista en sus propias publicaciones, como  también con quienes han solicitado ejemplares impresos o digitales para que ésta pueda ser leída en diversas regiones y territorios. Ustedes, compañerxs, enriquecen el sentido de este proyecto.

Todxs pueden escribirnos a nuestro correo electrónico contratodaautoridad@riseup.net.

Sin más palabras, lxs dejamos con una nueva entrega de CONTRA TODA AUTORIDAD.

CONFRONTANDO AL PODER ESTEMOS DONDE ESTEMOS. LAS HUELGAS DE HAMBRE COMO FORMA DE LUCHA AL INTERIOR DE LAS PRISIONES. (Contra Toda Autoridad #3)

CONFRONTANDO AL PODER ESTEMOS DONDE ESTEMOS.
LAS HUELGAS DE HAMBRE COMO FORMA DE LUCHA AL INTERIOR DE LAS PRISIONES.

“Respondimos dignamente ante los embates de nuestrxs enemigxs, de la forma que consideramos necesaria y coherente, aki entre tantos muros, alambradas y vigilancia de sus esbirros, reafirmamos nuestro desprecio a la cárcel, al castigo, al poder y toda forma de dominación, poniendo nuestro cuerpo, fuerza y voluntad como arma de lucha.”
(Palabras de lxs compañerxs Juan Flores, Nataly Casanova, y Guillermo Durán)

“En los periodos marcados por la represión, detenciones y cárcel, nuestras convicciones y su coherencia entran en juego, se tensionan de forma inevitable, pero no todo vale a la hora de evitar entrar en prisión e incluso salir de ella. Creemos que hay opciones que quiebran nuestra dignidad y en definitiva sepulta lo que somos y las ideas que defendemos.” (Carta “Frente a la represión, no todo vale”. Texto de lxs compañerxs Mónica Caballero y Francisco Solar)

La lucha desde adentro, gesto por gesto…

A lo largo de los años de encarcelamiento de revolucionarixs, la prisión no se observa como un punto final, sino como un escenario más de combate para confrontar al dominio, seguir agitando y también persistir en el enfrentamiento cotidiano con el poder y su cara carcelaria.

El conjunto de armas que lxs presxs en guerra han sabido construir a lo largo de la historia es variado a la hora de agitar y confrontar al poder desde la prisión: motines y fugas son quizás las más reconocidas y visibles, pero sin duda existen hasta hoy una serie de formas de indisciplina y movilizaciones sucediéndose en distinto nivel de intensidad. Así, las huelgas de patio, el entorpecimiento del funcionamiento de la cárcel, además de la constante hostilidad hacia los/as carceleros/as y su orden son parte del arsenal variado de formas de movilización y combate a la asfixiante realidad carcelaria.

Y dentro de todas las posibilidades que encuentra el camino insurrecto aun en prisión, la huelga de hambre se sitúa como una herramienta recurrente e histórica de combate desde el interior de las prisiones.

La Huelga de Hambre: Una herramienta más en medio de la ofensiva.

“En el encierro tienes muy pocas armas para continuar el camino, pero esas pocas deben ser bien utilizadas, motines, huelgas de hambre, comunicados, escritos, la negación a colaborar, cualquier aporte siempre será una demostración de insumisión, de coraje, de ganas de no caer en la normalidad enajenante de la sociedad. En momentos tan complicados, cuando estamos atrapados al igual que cualquier otro animal capturado por el hombre civilizado, solo queda elegir entre el ser unx infame o unx anarquista, la convicción es un respiro de aire puro, la derrota es el sometimiento (…)”
(Palabras del compañero Henry Zerragundo, Bolivia.)

Dentro de los muros carcelarios, compañerxs en prisión  han desarrollado diversas huelgas de hambre y ayunos. Algunas de estas huelgas han tenido un carácter simbólico y de agitación, sin la existencia de algún petitorio, sino que buscando propagar la revuelta o apoyar a otrxs compañerxs desde la acción intracarcelaria, como un guiño de guerra entre prisionerxs, o un saludo/gesto desde las celdas hasta las calles. Algunos ejemplos de estas movilizaciones han sido las desarrolladas por lxs prisionerxs en guerra secuestrados actualmente en la Cárcel de Alta Seguridad llamando a jornadas de agitación y solidaridad con lxs compañerxs Mónica y Francisco o con huelgas de hambre de otrxs compañerxs.

Otras huelgas de hambre se han desarrollado de forma indefinida y con exigencias concretas durante las últimas décadas en el territorio dominando por el Estado chileno. En este texto haremos referencia a algunas de ellas.

Coyunturas, momentos represivos y/o agudizaciones del combate hacen que lxs rehenes del Estado decidan utilizar su cuerpo como campo de batalla buscando mediante un lento y firme proceso de rechazo a la alimentación, exponer su salud y amenazar con su vida buscando conquistar algunos puntos específicos.

Pero antes de hacer un breve repaso, es importante mencionar que para nosotrxs y otrxs compañerxs afines las huelgas de hambre parten con una contradicción inherente en quienes luchamos y anhelamos la destrucción del Estado y la Dominación. Al realizar dicha movilización con exigencias y petitorios concretos se reconoce en la práctica al Estado como interlocutor al cual “exigir” el cumplimiento de ciertos “derechos”, o dar ciertas “soluciones”. No creemos que sea esta contradicción intrínseca a la lucha desde la prisión la que pueda invalidar esta herramienta de lucha, pero sí nos parece necesario ser conscientes de esta situación. Desde quienes levantamos posiciones antiautoritarias entendemos que el escenario de la prisión es una realidad impuesta por el Estado, por el Poder. Y es en esa contradicción donde, finalmente, la guerra social debe saber avanzar manteniendo siempre como norte la destrucción de la autoridad.

Usualmente, la intención de la huelga es provocar una situación límite, una crisis al Estado, su administración y pasillos carcelarios. Básicamente, una situación de crisis a los/as secuestradores/as. No somos ingenuxs, no se trata de ser incautxs ni de pretender que se pondrá en un completo jaque al Estado, sino de crear un problema mediante la inanición prolongada, estableciendo como una única solución y salida el cumplimiento de las exigencias, con la moneda de cambio de la vida e integridad de lxs secuestradxs, además de poner en crisis el discurso humanitario con que la democracia pretende sostenerse.

La inherente contradicción se hace evidente, se le exige al Estado, a las autoridades el cumplimiento de ciertos puntos: La liberación de un/x compañerx, el fin del aislamiento, el fin a los castigos, la derogación de determinada ley, el traslado a otro centro de exterminio, la anulación de algún juicio/sentencia, la realización de un tratamiento médico, conseguir algún “permiso”, etc. Aun así, generalmente se incluyen aspectos de contexto/denuncia sobre la situación particular que se está viviendo, pues no es una lucha aislada o una exigencia individual, sin contexto de guerra o desprendida del enfrentamiento con el Estado.

Gran parte de las veces  estas huelgas de hambre, gracias a su continuidad, mantención y exposición se topan con un “dialogo” o “negociación” en el terreno de los poderosos, tanto sea para satisfacer las exigencias o “negociar” los puntos a tratar. Ministros, representantes del Estado o la propia administración carcelaria se ve obligados a sentarse para buscar una solución al conflicto puntual para resguardar la normalidad del orden existente.

Otra contradicción siempre presente en lxs huelguistas y su entorno más directo, se ciñe en las débiles condiciones de salud que van presentado lxs compañerxs en huelga, dificultando alguna respuesta ante las agresiones carcelarias o haciendo más difícil también algún intento de fuga o motín.

Breves repasos de huelgas de hambre en las últimas décadas.

Si bien cotidianamente distintas huelgas de hambre se inician y se detienen a lo largo de todos los centros de exterminio del territorio dominado por el Estado Chileno, nos parece importante enfocarnos y hacer referencia a las huelgas llevadas con connotaciones políticas y en abierto rechazo/combate al orden Estatal.

Huelga en la Cárcel de Alta Seguridad 2004.

Durante los 90 y principios del 2000 una serie de huelgas de hambre se sucedieron buscando sacar de la prisión a lxs compañerxs que permanecían encarceladxs por acciones armadas durante la “transición democrática”. La forma en que consiguieron salir a la calle fueron diversas: Rebajas de condenas, salidas dominicales, libertad condicional, beneficios intracarcelarios, etc.

Pero el 12 de Abril del 2004 los prisioneros secuestrados en la Cárcel de Alta Seguridad Jorge Espinola, Esteban Burgos, Hardy Peña y Jorge Mateluna, cuya situación no podía ser resuelta mediante beneficios intracarcelarios debido a las complejas condenas que estaban cursando, decidieron iniciar una huelga de hambre que duró 74 días.

Con la huelga de hambre, las acciones callejeras y la presión política consiguieron que el senado votara un proyecto especial de indulto y la rebaja de penas a los condenados, saliendo de esta forma a la calle, tras –en un principio- ser condenados a penas perpetuas de prisión. La lucha multiforme y articulación de distintas voluntades consiguió doblar y quebrar las condenas. Marchas, actividades informativas, intromisiones en actos públicos, sucesivos cortes de calle, enfrentamientos con la policía y acciones incendiarias y explosivas fueron un considerable aporte en esta movilización desplegado por diversas individualidades y grupos.

Huelgas de prisionerxs politicxs mapuche

Tras ser condenados por el caso Poluco Pidenco,  cuatro comunerxs mapuche deciden iniciar una huelga de hambre el 10 de Octubre del 2007. De todxs ellxs, Patricia Troncoso se mantiene en huelga de hambre durante más de 100 días rechazando las sentencias y el proceso, además de exigir el cumplimiento de la condena en un CET (Centro de Estudios y Trabajos) junto con la posibilidad de acceder a salidas dominicales. Una negociación por parte del Poder y una segunda huelga de hambre -donde el Estado incluyó la “alimentación forzada”  mediante tortura a la huelguista-, sumado a una serie de acciones callejeras y de impacto mediático permitió que tras una amplia repercusión política nacional e internacional Patricia, “la Chepa”, consiguiera lo exigido.

En otra experiencia, el 12 de Julio del 2010, distintos comuneros mapuches encarcelados en prisiones del sur de Chile, comienzan a sumarse paulatinamente a una huelga de hambre masiva cruzando distancias y diferencias existentes entre comunidades. Las demandas transversales y principales fueron el rechazo a la aplicación de la ley antiterrorista en causas mapuche, rechazar la utilización de la justicia militar para civiles, además de exigir la libertad de todxs lxs presxs politicxs mapuche y la desmilitarización de las comunidades mapuche. La extensa y masiva huelga se prolongó por más de 80 días consiguiendo la atención a nivel internacional y obteniendo que el gobierno desistiera de las querellas por ley antiterrorista en todos los juicios contra mapuches, la modificación de la ley antiterrorista y la eliminación completa de la justicia miliar para procesar a civiles.

Huelga de hambre de presxs del “Caso Bombas”

El 21 de febrero del 2011 lxs prisionerxs del llamado Caso Bombas, acusadxs de distintos ataques explosivos e incendiarios, “financiamiento del terrorismo” y asociación ilicitica terrorista, deciden iniciar una huelga de hambre rechazando la ley antiterrorista, exigiendo salir a la calle, el fin de los plazos investigativos y del régimen de aislamiento, además de rechazar en su conjunto el proceso judicial.

Tras más de 65 días en huelga de hambre, el apoyo callejero sumado a la puesta en duda de los discursos de la fiscalía consigue que se cerrase el plazo investigativo que amenazaba con extenderse indefinidamente, sacando a lxs compañerxs de los módulos de aislamiento y finalmente permitiendo que lxs compañerxs fueran saliendo a la calle, modificándose las prisiones preventivas por arrestos domiciliarios aun cuando el poder seguía solicitando cadenas perpetuas. La mediatización de la huelga, la lucha callejera y persistente presencia en las calles logró poner en duda el entramado jurídico planteado por la fiscalía, desmantelando las acusaciones de Asociaciones ilícitas terroristas.

Huelga de hambre de Juan, Nataly y Guillermo

El 14 de Abril del 2015 lxs compañerxs Juan Flores, Nataly Casanova y Guillermo Duran, este último en arresto domiciliario total, inician una huelga de hambre tras la detención y encarcelamiento del compañero Enrique Guzmán, detenido por ser amigo y visita de Juan y Nataly. Todxs lxs compañerxs son acusadxs bajo ley antiterrorista por ataques explosivos durante el 2014. Tras más de 50 días en huelga de hambre, exigiendo la liberación de Enrique, el rechazo de las pruebas científicas y el proceso en su conjunto, además del fin del aislamiento de Nataly, finalmente lxs compañerxs consiguen que Nataly sea trasladada del aislamiento y que Enrique salga al arresto domiciliario, medida que tras una mañosa y desesperada apelación por parte de la fiscalía es revertida, volviendo Enrique a la cárcel/empresa Santiago 1.

No hay comida… hay fuego, propaganda y agitación.

Un pilar fundamental de las huelgas de hambre llevadas durante el último tiempo y su directa posibilidad de conseguir lo exigido  se centra en su repercusión en la calle. No olvidemos que la impunidad de los poderosos y carceleros se basa en el aislamiento y olvido en que permanecen lxs rehenes al interior de sus centros de exterminio.

El apoyo callejero, la agitación, el ataque y la propaganda informativa hacen que se rompa el muro carcelario y en condiciones de huelga de hambre hace que se rompa el cerco mediático en que pretenden estrangular la lucha de lxs presxs en guerra.

La importancia de las acciones, desde el ataque explosivo hasta el foro informativo en contextos de huelga de hambre, se centra en darle visibilidad y presencia a la lucha que se desarrolla desde adentro, lucha que los poderosos juegan y pronostican agotada gracias al silencio y el aislamiento y, por otra parte y más importante, es la posibilidad de potenciar la lucha contra el poder, no solo por el cumplimiento de un petitorio especifico sino que a través de la posibilidad de expandir las jornadas de agitación para el conflicto permanente contra el orden existente.

Es ese el verdadero potencial de la agitación anticarcelaria en jornadas de huelgas de hambre donde en base a la situación específica atacamos al dominio en su conjunto poniendo en juego nuestra solidaridad con quienes adentro están poniendo su vida e integridad como arma.

¿Victoria o Derrota?…divergencias en las huelgas de hambre.

Las huelgas de hambre son un momento de confrontación en la guerra social, y como todo momento en la permanente revuelta difícilmente se puede analizar solamente en los parámetros de “Victoria” o “Derrota”. El estado Policial y la sociedad carcelaria seguirán respirando y no se ven afectados en su totalidad con estas luchas, y aun cuando consigan o no sus objetivos para nosotrxs la victoria se encuentra en el ejercicio permanente de combate al Poder en todas sus formas y lugares, estemos donde estemos.

Las huelgas de hambre y todas las formas de obstaculizar el normal funcionamiento de la maquinaria carcelaria nos demuestran el valor de la lucha en todo lugar y, por sobre todo, las posibilidades reales de que con lucha se consigue ganar milímetro a milímetro nuestra dignidad, donde se le pone atajo a la feroz represión respondiendo con acción, en este caso poniendo los cuerpos como armas.

Puede que las “demandas” solicitadas no sean resueltas, que el enemigo evalúe las fuerzas y el momento histórico/político buscando agotar las energías  de lxs prisionerxs con las distintas estrategias que tiene el entramado carcelario: Aislamiento, confrontación directa, golpizas, traslados, hostigamiento, etc. Es evidente que buscamos la “victoria” de las demandas, petitorios y exigencias de lxs compañerxs adentro, pero a la hora de realizar la autocrítica y el balance de nuestro recorrido de lucha, las “derrotas”, los petitorios no alcanzados se tienen que entender de otra forma, siempre para aprender, siempre para seguir ganando oxígeno y espacio ante la asfixiante garra estatal.

La lucha siempre es una victoria y eso no es consuelo. Luchar y combatir al interior de la cárcel, manifestarse y enfrentar la burocracia de castigos que lleva la huelga de hambre no solo es una victoria, sino que es un gesto de guerra en el presente, de combate actual aun en las peores circunstancias, una muestra más de nuestra propaganda por el hecho.

Contexto actual: Ilegalizar los vínculos.

Durante el último tiempo, hemos observado la repetición de una estrategia represiva por parte de los Estados a lo largo del mundo.: ilegalizar los vínculos de lxs compañerxs en prisión. Como ya hemos dicho anteriormente, la represión comparte sus contactos, estrategias policiales e información de forma internacional.

En España, las recientes operaciones Pandora y Piñata, se han centrado básicamente en la ilegalización de las relaciones de amistad, de solidaridad  con lxs compañerxs Mónica Caballero y Francisco Solar, que permanecen secuestradxs en las cárceles Españolas. Tanto Pandora como Piñata arrojaron varios allanamientos, decenas de presxs por meses y un desgaste no menor en el movimiento anárquico ibérico.

En Grecia, tras el fallido intento de fuga de lxs prisionerxs de la Conspiración de Células del Fuego, el poder consigue capturar a la compañera prófuga Angelliki, vinculada con este caso, y en la misma arremetida, el poder decide detener a familiares y parejas de compañerxs de CCF. Finalmente, solo la madre y la pareja de compañerxs encarceladxs quedan en prisión preventiva consiguiendo una de ellas salir a la calle mediante una huelga de hambre planteada hasta la muerte llevada a cabopor la totalidad de lxs compañerxs de CCF.

Es una continuidad histórica, siempre el poder busca golpear al entorno con una doble intencionalidad: Por un lado sembrar el terror en los entornos políticos, buscando ocultar a el/la prisionerx y aislarlx ante el miedo de que “si lo apoyo, si solidarizo, si me comunico con su entorno directo, también puedan venir por mi”. En otro aspecto, nos encontramos con un nivel anímico y concreto que el poder también busca golpear: Mermar el ánimo del/la prisionerx quitándole un canal, un vínculo, un afecto, ilegalizando y separando los cariños y las confianzas.

Ante estos escenarios es que distintas huelgas de hambre se han desatado como respuesta inmediata a los golpes represivos contra los entornos de prisionerxs. En Grecia como en Chile, lxs compañerxs encarceladxs respondieron mediante la acción de lucha al interior de las prisiones como gesto de amor y cariño, como gesto de combate y de guerra.
Aun cuando todas las ganancias son parciales en la sociedad carcelaria, siempre se puede ganar, siempre se puede luchar!

Lejos de los consejos y aburridas arengas que llaman a pasar desapercibidx hasta que llegue algún escenario idílico e ideal de confrontación y lucha –tanto adentro de la cárcel como afuera-, el combate no solo siempre es necesario sino que también siempre es posible.

Las huelgas de hambre no son per se victoriosas, la historia está repleta de amargas experiencias de prisionerxs que se han muerto en extensas huelgas de hambre a lo largo del mundo; lxsprisionerxs del IRA en Irlanda, la muerte del compañero Barry Horne en las cárceles de Inglaterra, lxspresxs de la RAF en Alemania y lxspresxspoliticxs en Turquia, por solo mencionar algunos casos, incluyendo actualmente a los prisioneros en la prisión estadounidense de Guantánamo, quienes han realizado diversas huelgas de hambre en las condiciones más adversas de aislamiento y con continuas jornadas de tortura y sistemática alimentación forzada.

Cada huelga, como cada lucha, tiene su particularidad y su ritmo propio, donde todo se intensifica y los menores gestos pueden ir cambiando el rumbo de la movilización. El poder nos quiere muertxs, eso lo sabemos, para eso se arma, se entrena y dedica su vida. Pero una vez secuestradxs en los centros de Exterminio, la necesidad del Estado de mantener su apariencia humanitaria deja todo en un delgado equilibrio. No se trata de cálculos políticos, también se trata de entregar toda la vida al combate, y de que no vale la pena vivir sin combatir.

En el mundo del Dominio, todas sus “derrotas” luego son transformadas en ganancias, de esta forma, se valida y legitima parte del entramado jurídico/carcelario, se legitima determinada autoridad o se le da la potestad a los funcionarios de decidir.
No nos mareamos ni perdemos el norte: Nada que reformar, todo por destruir! Es por eso que entendemos las huelgas de hambre como momentos de confrontación, momentos de combate, más que como el desenlace completo de la guerra.

Es la destrucción de la sociedad carcelaria y las relaciones de poder, más allá que un petitorio, nuestra opción real, cotidiana y permanente. El resto son estrategias y es ganar espacio, es mostrar la dignidad rebelde y mantener a nuestro favor la correlación de fuerzas con nuestros/as secuestradores/as.

La lucha, hoy como ayer, es el único camino, y es en ella donde vamos ganando milímetro a milímetro al Dominio.
¡Las luchas de adentro, son las luchas de la calle! ¡Atacar la cárcel, atacar al Estado, atacar al Poder!

EN LUCHA CONTRA EL PATRIARCADO, PERO ANTE TODO…¡CONTRA TODA FORMA DE AUTORIDAD! (Contra Toda Autoridad #3)

EN LUCHA CONTRA EL PATRIARCADO, PERO ANTE TODO…¡CONTRA TODA FORMA DE AUTORIDAD!

“Si nuestro deseo es destruir toda dominación, entonces es necesario que nos movamos más allá de todo lo que nos reprime, más allá del feminismo, si y más allá del género, porque aquí es donde encontramos la capacidad de crear nuestra indomable individualidad que nos conducirá contra toda dominación sin vacilación. Si deseamos destruir la lógica de la sumisión, este debe ser nuestro mínimo objetivo” (Willful Disobedience Vol. 2, No. 8.)

Como antiautoritarixs, desde hace mucho tiempo no tenemos ninguna duda acerca de la naturaleza patriarcal del sistema de dominación vigente, en cuyo modelo de sociedad la diferencia sexual biológica (genética) entre hombres y mujeres se traduce en una construcción social de géneros y roles que imponen una superioridad de lo “masculino” por sobre lo “femenino”.

Así, las/los poderosas/os, el estado y sus defensores se esmeran en instruirnos sobre lo que “es ser” una mujer y que “es ser” un hombre, siendo desde pequeñxs bombardeadxs con definiciones impuestas, estableciendo pautas y conductas, normando gustos y prácticas, buscando normalizarnos y  “diferenciándonos” a unxs de otrxs  con categorías funcionales al orden establecido.

Entre compañerxs antiautoritarixs, tenemos claro que el poder intenta definirnos y nos negamos a ello, deconstruyendo dentro de nosotrxs mismxs aquello con lo que el enemigo nos ha ido contaminando desde pequeñxs. Se trata entonces de desaprender la formación ciudadana, en la confrontación y en la construcción de valores propios que configuran el sentir, la palabra y el accionar anárquicos.

Abordamos así esa dimensión interna, como parte de la insaciable búsqueda de la integralidad de nuestra guerra a la dominación, que nos lleva a confrontar con todo lo que nos rodea, desde la intimidad de nuestros sentimientos, la forma en que les damos vida, lo que comemos, lo que vestimos, hasta la manera en la que activamos contra la autoridad.

Se trata de ir a por todo, sin ambigüedades,  sin renuncias ni pactos que nos concilien con la norma social.

Negar lo existente es declarar la guerra a toda cuadrícula del poder, a sus leyes, su cultura, su ideología, su ciencia, etc. Por tal motivo, nuestra lucha no solo es antipatriarcal, ni únicamente antiespecista, antifasicsta o anticapitalista. Nuestra lucha es esencialmente ANTIAUTORITARIA, pues sabemos que lo que subyace a toda forma o manifestación de la dominación (tanto el patriarcado, como el antropocentrismo, la ciencia, el capitalismo, etc.) son las relaciones de poder, las jerarquías y el principio de dominación. Contra estas manifestaciones autoritarias apuntamos nuestra crítica destructiva, marcando una línea de fuego y de confrontación. El objetivo es llevar al cotidiano la ruptura con el poder.

Como consecuencia de lo anterior, nuestra propuesta organizacional y de vida es luchar contra toda forma de autoridad, depurando nuestras relaciones y vidas en constante tensión y conflicto con las lógicas de poder, y construyendo relaciones de afinidad en libre asociación con nuestrxs compañerxs, sin importar su sexo, genitalidad, raza o especie, porque lo que realmente importa son nuestras negaciones respecto a las condiciones que la sociedad nos impone. Lo importante son las decisiones que tomamos para romper con aquellas condiciones y con el orden establecido.

Así, nos alejamos de las falsas comunidades basadas en aspectos biológicos que no podemos elegir, como también nos distanciamos de cualquier discurso que atribuya roles protagónicos o “más revolucionarios”  a ciertxs sujetxs oprimidxs, por una supuesta trascendencia a partir del rol de “victima histórica” que se les suele atribuir en la red de dominación.

Lo que principalmente importa es cómo enfrentamos cotidianamente la vida, y no con qué genitalidad hemos nacido. Importan nuestros valores y acciones, nuestra coherencia en lucha, no nuestra biología, pues no serán los cromosomas ni el rol social que el enemigo intenta imponernos lo que defina nuestras afinidades, sino que nuestra integralidad en la guerra contra el poder.

Lo que decidimos y reafirmamos de manera constante y cotidiana es no solo no reproducir las lógicas de dominación, sino que además combatirlas de forma activa, porque lo que rechazamos son las relaciones de dominación en sí, vengan de donde vengan y se dirijan contra quienes se dirijan, sin atribuir más importancia a unxs o a otrxs, sin invisibilizar a unxs ni a otrxs.

Si entendemos la autoridad como un todo, como la depredación de cada aspecto de la vida, ataquemos la raíz, la base que permite que surja cada expresión autoritaria. Ataquemos la esencia misma del poder y no sus tentáculos por separado, por muy antiguos o fuertes que éstos sean o parezcan.

En el camino hacia la liberación total no somos víctimas, sino que nos definimos por el peso de nuestras decisiones en el paso a la ofensiva. Y en la lucha contra toda autoridad, todxs estamos llamadxs a ser protagonistas y dar lo mejor de nosotrxs mismxs.

Ni patriarcas ni matriarcas, fuego a todas las jerarquías de la dominación.

FRENTE A LAS ARREMETIDAS CIUDADANAS: ¡A PROPAGAR EL CONFLICTO! REFLEXIONES SOBRE EL ASESINATO DE DOS JÓVENES EN MEDIO DE UNA MANIFESTACIÓN. (Contra Toda Autoridad #3)

FRENTE A LAS ARREMETIDAS CIUDADANAS:
¡A PROPAGAR EL CONFLICTO!

REFLEXIONES SOBRE EL ASESINATO DE DOS JÓVENES EN MEDIO DE UNA MANIFESTACIÓN.

“Vamos a empezar por una premisa: nosotrxs hablamos idiomas muy diferentes, querido ciudadano. Lo que para ti puede significar una cosa, para nosotrxs puede significar otra (…)
Lo que tú llamas vandalismo nosotrxs lo llamamos conflicto social.
Lo que tú llamas orden, nosotrxs lo llamamos control y represión.
Lo que tú llamas bienestar, nosotrxs lo llamamos explotación, alienación y devastación ambiental.
La que tú llamas democracia, nosotros la llamamos servidumbre voluntaria.
La que tú llamas paz, para nosotrxs tan sólo es la guerra permanente del Dominio para cada una de las formas de vida no esclavizadas. ¿Te ha quedado claro?..
(Fragmento del panfleto “Las palabras y las cosas” distribuido en Italia en defensa  de los disturbios desatados el 1º de mayo en Milán,  en el marco de la manifestación “No-expo”)

Las imágenes son claras: dos jóvenes muertos en mayo de 2015 producto de balazos disparados en medio de una manifestación estudiantil en el puerto de Valparaíso. Los medios de información del poder entregan  información de lo ocurrido, la cual es difusa  y poco clara. En un primer momento se dice que los jóvenes –Diego Guzmán  y Ezequiel Borbaran- habrían estado  pegando un afiche afuera de una casa en medio de un grupo de jóvenes en el marco de las movilizaciones estudiantiles.  En ese contexto, un individuo les habría disparado después de increparlos por los hechos.  Hasta ese momento  no se sabe quién disparó, si era un agente policial civil, o si  tenía vínculos con fuerzas de orden y seguridad. Hasta ahí parecen ser interrogantes y cuestionamientos propios de realizarse frente a un suceso de tal tipo. Al paso de los minutos y las horas se sabe que existe un detenido responsable de haber realizado los disparos. El poder inmediatamente se encarga de aclarar esto –incluso antes de dar a conocer la identidad de los jóvenes muertos- informando que el detenido no es policía, no posee vínculos con la represión y que su arma está legalmente inscrita.

Poco a poco se empieza a tener más datos del individuo que disparó: es comerciante y propietario de las casas del sector, posee un modo de vida ostentoso muy parecido al de las estrellas de reggetton, del maleanteo o  del rap gansta. Cual líder de cartel o mafia traficante, sus actos y relaciones sociales reproducían las lógicas de poder y dominación: intimidaba a vecinos/as, transeúntes y trabajadores/as  del sector al momento de cobrar arriendos o hacer valer su parecer. Arma en mano, aplicaba la ley cual policía del estado.  No era la primera vez que este sujeto actuaba así: amedrentando, violando, dominando, se creía poderoso, se sentía poderoso y al igual que uno más de ellos actuó con la misma decisión y convicción de quien se posiciona en contra de sus intereses. Un cómplice más del poder, un reproductor más de lógicas de dominación y explotación, convencido de su actuar, disparó y las emprendió en contra de quien decidió protestar y afectar sus intereses de orden, de control,  de poder, de dinero.

La opinión pública se manifiesta: de ciudadanos/as policías y defensores/as de la democracia.

“Aunque hoy las autoridades lo nieguen con hipocresía, estos asesinatos son la continuidad lógica del discurso del poder y de los medios de comunicación que muestran como “héroes “a cada ciudadanx que actúa como policía (…)”
(Fragmento de panfleto difundido por compañerxs anárquicxs en medio de las protestas por el asesinato de Diego y Exequiel)

Hasta aquí se podría decir que el sujeto que disparó contra Diego y Exequiel era un enajenado más del sistema, un alienado de la sociedad de consumo, de los lujos del poder y las mercancías, en última instancia un cocainómano desquiciado por las sustancias. Pero lo que inmediatamente se generó en relación a estos hechos es sobre lo que nos queremos detener y hacer un llamado a la tensión/reflexión.

Cuando se sabe la noticia de los dos chicos muertos por un disparo en medio de una marcha, distintos sectores  justificaron la acción bajo el argumento de “algo habrán hecho”, “quien los mando a protestar” o “ellos se lo buscaron”, y es que la ciudadanía activa, esa que defiende sus derechos democráticos, ardiente defensora de la paz y la propiedad, se posiciona en este caso en contra de la protesta. No debiese de extrañarnos (al contrario, debemos tenerlo claro, como muchxs lo asumimos hace bastante tiempo) que la sociedad asume un rol activo dentro de la dominación sustentándola y reproduciéndola.

En este territorio y en el último tiempo se ha visto un aumento de las “acciones ciudadanas”, como se han bautizado a los actos de control, detención y golpes, para su posterior entrega a la represión, que han realizado hombres y mujeres en contra de individuxs que, bajo el juicio de estas personas, atentan contra el orden público y la propiedad privada o estatal. Bajo el argumento del desamparo por parte de las autoridades, estas personas toman  “la justicia en sus manos” y actúan cual policía, fiscal, juez y torturador, descargando su poder físico sobre quien comete un delito: robo, saqueos, violencia callejera, entre otros. En sus manos recuperan el orden y el control social que sienten perdidos, se posicionan voluntariamente para defender sus propiedades, las del otro, las del poder y combaten aquellxs que rompen la normalidad, el  orden y la paz. Justifican sus actos, reproducen el sistema y defienden las instituciones creadas para el control.  Sería iluso seguir pensando que tales personas son un rebaño guiado por el estado o engañado por la burguesía como rezan las frases y consignas de los sectores vanguardistas del marxismo  y algunos sectores reformistas del anarquismo. Al contrario, son cómplices activos del poder, juegan su papel al posicionarse y erigirse como sujetos moralmente superiores para mantener la paz social. Ellos detienen y entregan al “delincuente”, ellos entregan a  compañerxs que se manifiestan en la protesta callejera, y con orgullo trabajan codo a codo con la policía al denunciar, entregar y golpear.

Pero ante este caso, la ciudadanía activa también se expresó desde la defensa de los derechos y garantías que la socialdemocracia entrega. Argumentando el legítimo derecho a la protesta, existieron voces ciudadanas que interpelaron al estado, el poder, los políticos y las autoridades por la falta de resguardo de la integridad de todos/as aquellos/as que “pacífica y legalmente” se movilizan y manifiestan por “causas nobles y justas”, como estos dos jóvenes, que “nada estaban haciendo”. Nada ilegal que comprometiera el orden, la paz y el control. Así se expresaron las voces ciudadanas alarmadas por la acción  irracional del sujeto que disparó, alejada de las garantías democráticas, del pluralismo y la libre expresión. “¿Dónde quedó la democracia?”“¿Dónde la seguridad para manifestarse?”, decían estos/as ciudadanos/as. Empoderados/as de una mentalidad y lógica de la sumisión y respeto a la institucionalidad, expresaban su más ciudadano repudio.

No nos gustan los supuestos pero… ¿y si estos dos jóvenes hubiesen estado rompiendo la normalidad y la  legalidad impuesta y asumida de la protestas? ¿Si hubiesen sido otrxs tantxs de lxs que practican la lucha callejera? La ferviente defensa e indignación ciudadana ¿hubiese sido la misma?  Al haber traspasado la legalidad del poder, bajo el discurso ciudadano los disparos que recibieron estos jóvenes muy probablemente hubiesen sido catalogados como bien merecidos, al tratarse de “vándalos y delincuentes” sin motivos, sin causas y sin proyecciones de lucha.

Porque históricamente han estado en el otro bando: Partido Comunista, un bombero más de la revuelta.

Ezequiel Borbarán, junto con ser estudiante  pertenecía a las Juventudes Comunistas, por lo que su muerte fue abordada con un manejo político tendiente a reforzar la consigna de dejar que las instituciones del poder funcionen y castiguen al culpable. La muerte de uno de sus militantes fue utilizada como canje con el gobierno de turno del cual forma parte el Partido Comunista y en cual se esfuerza por mantenerse, bajando el perfil al dolor y la rabia de muchos/as compañeros/as de Ezequiel,  y desmovilizando la protesta y los actos violentos de manifestación frente a la muerte de los dos jóvenes. No nos extraña esta miserable actitud del Partido Comunista pues es una costumbre histórica en su actuar, sobre todo ahora que  forma parte del gobierno. Pasó en la Revolución Rusa de 1917, en la España del 1936, en Chile a principios del siglo XIX con las protestas obreras, y durante la reciente dictadura cuando este partido llamó a detener la acción violenta contra el régimen.  El Stalinismo siempre ha buscado la conquista del poder y por lo tanto forma parte del enemigo a combatir.

De venganza, ni hablar, en el caso de Diego se reforzó la imagen de ser un joven artista que nada tenía que ver con actos de protesta violenta y, al contrario, la narración que se difundió fue: “él se manifestaba por sus derechos dentro de un marco pacífico”. Así, su propia madre habló ante los medios de prensa del poder solicitando que no se ocupara la imagen de su hijo para cometer actos de vandalismo.

Frente a la arremetida ciudadana: Nunca solxs, siempre alerta y a defendernos!

“En lo que a nosotrxs nos respecta, no podemos hacer otra cosa que seguir siendo lo que siempre hemos sido: lxs enemigxs de este existente. Para tu opinión seremos matones, pero vamos a ser honestxs, nosotrxs sabemos muy bien en qué lado posicionarnos…y sin embargo no es el tuyo!” (Panfleto “Las palabras y las cosas”. Italia)

¿Y nosotrxs? ¿Qué tenemos que decir? Sabemos que Diego  y Exequiel no eran anarquistas, no eran antiautoritarios, tampoco creían en la lucha callejera  ni  utilizaban  la violencia como método  de lucha contra el orden establecido, no deseaban que el conflicto se  propagara ni destruir la dominación. Pero a pesar de todo esto, no podemos quedarnos calladxs y solo mirar al lado: Diego y Exequiel podrían haber sido compañerx, podrían haber sido unx de nosotrxs.  Unx de tantxs que tras una capucha se manifiestan  contra el poder, el estado y su dominio; unx de nosotrxs que se enfrentan en cada marcha contra lxs reformistas y ciudadanxs de la democracia y contra aquellos/as que transan y negocian con el poder. Podrían haber sido unx de nosotrxs, de lxs que se oponen a las lógicas de policía ciudadano que diariamente encontramos en las calles cuando se presenta un acto de desobediencia/desorden social. Unx de tantos que combatimos la dominación no solo en sus grandes representantes sino también que enfrentándonos -algunas veces hasta de forma física- con aquellos/as ciudadanos/as como el que disparó contra Diego y Exequiel. Lo cierto, es que podría haber sido unx de nosotrxs.

De ahí la importancia de leer estos escenarios y entender el contexto: la ciudadanía está jugando un rol activo en asegurar la paz social del poder, sobre todo al interior de manifestaciones y protestas callejeras. Se posiciona de parte del enemigo y por lo tanto no del lado nuestro, de ahí que no hay que confiarse y creer que ésta permanecerá pasiva y seguirá actuando como lo ha hecho hasta ahora. Debemos tomar precauciones y resguardos al momento de decidir accionar dentro de una manifestación callejera, sea esta marcha, mitin o protesta, en el centro de la ciudad o en poblaciones. En cualquier momento puede ser que un ciudadano o una ciudadana decidan enfrentarnos, golpearnos, detenernos, entregarnos a la policía o -como ya sucedió- dispararnos. No hay que descuidar nuestro andar y nuestros pasos en tales situaciones. Al momento de rayar, enfrentarnos a la policía o destruir el mobiliario urbano, debemos actua rsiempre acompañadxs de nuestrxs hermanxs y cómplices, nunca quedarse atrás ni arriesgarnos a exponernos ante la masa ciudadana.

¡Autodefensa como protección y como propaganda, que sepan los/as ciudadanos/as que con nosotrxs no se juega ni se involucran!

¡Por el desborde de la legalidad y la protesta!

¡Ciudadano/a, si actúas como policía te atacaremos como tal!

NI OLVIDO, NI SILENCIO NI IMPUNIDAD. POR LOS MUERTOS EN RECITAL DE DOOM…¡VENGANZA! (Contra Toda Autoridad #3)

NI OLVIDO, NI SILENCIO NI IMPUNIDAD
POR LOS MUERTOS EN RECITAL DE DOOM…¡VENGANZA!

“Venganza, venganza contra el opresor/ levanta el puño/ desata el horror /nuestra vendetta será su perdición /nuestra convicción es la destrucción de todo lo que nos destruye/ no nos detendremos / nunca nos quedaremos callados aunque nos maten o seamos fusilados.”
(Letras del proyecto musical “Na-Die”, del compañero Ignacio Medina, asesinado en recital de Doom)
 
En recuerdo de Ignacio Medina, Daniel Moraga, Gastón Anaglabeti y Fabián González…

La noche del 16 de abril un concierto de música crust punk cambia de giro, apagando los acordes para dar paso al morbo de la carroña periodístico policial.

La banda Doom se presentaba en Chile en un concierto realizado por un conocido personaje del mundo OI Skin, mánager de una famosilla banda punk local (Fiskales Ad Hock), quien años atrás fue cercano y activo en la lucha por la salida a la kalle de los prisioneros políticos de la cárcel de Alta Seguridad. Claramente los senderos que pudieron unirnos hoy nos separan de forma drástica, en una muestra más de cómo nuestras elecciones de vida se van tensionando constantemente.

El antiguo punk anticarcelario, hoy convertido en empresario de la música, ligado a las mafias de las barras futboleras y a las drogas, realizó su espectáculo comercial/musical. Como custodios de la función estaba su permanente staff de matones ansiosos de encarnar prácticas policiales.

Al desatarse una avalancha deseosa de entrar gratis, la sed de ser autoridad fue desnudando lo peor de las personas que estaban en la organización del recital. Con bates y palos fueron golpeadxs quienes corrían escaleras abajo para alcanzar las puertas de acceso, luego fueron mojadxs y electrocutadxs con electroshock, produciéndose el desmayo y la parálisis casi como reacción en cadena.

Unx a unx fueron cayendo, aplastándose mientras recibían golpes de corriente conducidos por el agua. Unx a unx fueron desmayándose conocidxs/cercanxs y compañerxs algunxs, todxs devoradxs en la marea humana atrapada en una escalera electrificada.
Al final de la jornada, cuatro chicos murieron esa noche y uno más con el paso de los días. Cinco vidas que pudieron ser las de cualquiera de nuestrxs conocidxs/cercanxs o compañerxs, porque la muerte fue un azar en manos de los mafiosos de la organización de un concierto punk.

No escribimos estas letras pensando en los niveles de seguridad del recinto, en el “poco profesionalismo” de los guardias o en el descontrol propio del punk. Escribimos pensando en los chicos que encontraron la muerte en un incidente que evidencia al ciudadano-policía, deseoso de aplicar la violencia para defender y perpetuar tanto su rol de autoridad como sus intereses económicos.

Nuestras letras surgen desde la rabia, del instintivo impacto y también desde la alarma que nos produce que normalicemos lo ocurrido.

Para nosotrxs la música es una herramienta más de propagación de ideas, es un arma más de propaganda, así la entendemos y vivimos, lejos de las luces del espectáculo pirotécnico, del show comercial, de los dividendos y los empresarios que se sirven de ella.

Reivindicamos la autogestión,  no solo de nuestros encuentros musicales sino que de nuestras vidas, reivindicamos la defensa de nuestra contracultura anárquica, del “hazlo tú mismx” siempre con la finalidad de propagar un mensaje de confrontación a cualquier tipo autoridad.

Nos resultan despreciables quienes organizaron el recital de Doom, como también la miserable reacción de la banda, que en diferentes comunicados ha mostrado su apoyo al mánager chileno como si se tratara de un caído en desgracia. Entre empresarios siempre se cuidan la espalda. En un irónico acto, la banda comprometió recursos para las familias de quienes murieron, fondos que llegarían a las manos del mismo sujeto que organizó el recital.

No queremos la caridad ni lastimosa misericordia. No buscamos sanciones judiciales por este caso, porque no reconocemos jerarquías, ni la falsa justicia estatal ni su pretendida superioridad. Negamos desde la práctica la delegación de nuestros conflictos.

No olvidemos a los muertos en Doom, nuestra única justicia será la memoria negra y la activación de los actos en venganza.

¡Fuego a los/as empresarios/as de la música…Guerra al Poder y al ciudadano policía!

ESPAÑA DEL 36: DE REVOLUCIÓN, REVUELTA E INSURRECCIONES (Contra TYoda Autoridad #3)

ESPAÑA DEL 36: DE REVOLUCIÓN, REVUELTA E INSURRECCIONES.

El hilo negro que atraviesa nuestra historia.

Variados son los temas que se pueden extraer de la experiencia de España de 1936, lecciones y lecturas que a casi 80 años de lo sucedido pueden contribuir a nuestra praxis de revuelta y destrucción del dominio en todas sus formas y de aquellos/as que lo defienden.

Comúnmente, dicha experiencia es recordada desde la óptica del Anarquismo Plataformista o desde visiones reformistas. Hoy nosotrxs lo hacemos con una clara perspectiva antiautoritaria insurreccional, para que los sucesos que fueron marcando esos años de conflicto abonen con sus experiencias la tierra negra sobre la cual vamos caminando.

Nuestro posicionamiento entonces no viene desde la historiografía o el fetiche al/la milicianx “heroicx”, sino que desde una memoria negra que trae hasta la actualidad la sincera entrega de hombres y mujeres insurrectxs que lucharon contra toda autoridad, porque sus gestos, decisiones, negaciones y afirmaciones de vida nutren nuestro presente y futuro en revuelta.
Los sucesos desde la  España del ’36.

Desde la década del 30 en España se vivía un proceso de conflictividad social, alzamientos, sublevaciones e insurrecciones con un evidente protagonismo anarquista que abogaba por la destrucción de la relaciones sociales autoritarias impuestas y reproducidas por siglos: desde la  colectivización de tierras y fábricas, revolución en las formas de enseñanza, las creencias, costumbres, relaciones socio afectiva y la construcción una vida libre organizada en horizontalidad, hasta ataques con dinamita contra iglesias y cárceles con prácticas de guerrilla anarquista como parte de la destrucción del Estado y de toda autoridad. Todo ello denominado en ese tiempo como como parte de la “revolución social anarquista” o “comunista libertaria”.

Diversos alzamientos anticipaban lo que posteriormente vendría, procesos en que la Confederación Nacional del Trabajo (CNT) y la Federación Anarquista Ibérica (FAI) jugaron un importante papel dentro de este proceso al propagar el ideal de vida ácrata y abogar por la destrucción de la burguesía, del Estado y el capitalismo.
Los sectores reformistas democráticos y del comunismo estalinista miraban con bastante recelo la participación e influencia del anarquismo en las luchas obreras y en las distintas instancias de participación política. La república democrática española instaurada  en 1931 y los sectores políticos tanto de derecha como izquierda asesinaron, persiguieron y encarcelaron a miles de anarquistas en pos de asegurar el orden social y su autoridad; hacia 1936 más de 30. 000 anarquistas copaban las cárceles de la república.

La CNT: Del boicot electoral a la alianza con la social-democracia.

“Ningún Gobierno lucha contra el fascismo para destruirlo. Cuando la burguesía ve que el poder se les escapa de las manos, alzan al fascismo para mantener sus privilegios”.  (Durruti)

1936 fue un año de elecciones y las distintas fuerzas políticas quisieron asegurar su poder. Las fuerzas de izquierda se alinearon en torno al llamado Frente Popular, conformado por políticos y capitalistas liberales. Los dirigente de la CNT, apartándose de toda la tradición de lucha y boicot anti electoral de la anarquía, asistieron a las urnas – a cambio de una supuesta promesa de excarcelación de presxs anarquistas- y dejaron en sus militante la decisión de votar o no votar,  lo que en la práctica fue un apoyo encubierto al Frente Popular, el cual resultó victorioso por sus alianzas con los sectores obreros.

En dicho contexto, de reformas liberales llevadas a cabo por el Frente Popular, lxs anarquistas intensificaron sus experiencias transformadoras más allá de lo permitido, colectivizando tierras y poniendo fábricas bajo control obrero de acuerdo al ideario anarcosindicalista propio de la CNT, organizando comités de higiene, salud, y alimentación, así como también abriendo espacios anarquistas (ateneos) y centros de difusión ácratas.

Viendo sus intereses peligrar, los sectores más conservadores y poderosos de la Península Ibérica (terratenientes, militares, clérigos), fraguaron un intento de golpe de Estado en julio de 1936, con el general Francisco Franco a la cabeza, para descabezar al gobierno del Frente Popular pero ante todo para frenar la revolución anarquista en curso.

Una vez desencadenado el golpe fascista, hombres y  mujeres se arrojaron a las calles para frenar a los militares y defender la revolución: se organizaron  milicias y columnas anarquistas bajo el principio de la horizontalidad, sin jerarquías, rangos ni especialización  propia de la estructura militar convencional.

Con el paso de los días, algunos/as dirigentes de la CNT ingresaron al gobierno ocupando cargos ministeriales, bajo la justificación de “ganar la guerra contra el fascismo”. Sin embargo, tal visión y decisión favoreció el declive del proceso revolucionario anarquista. Desde sus sillones en el poder la cúpula de la CNT levantaba proclamas y directrices para contener el desborde revolucionario, llamando a defender la República, enfocarse en detener el avance del fascismo y ganar la guerra.

Un quiebre importante entre quienes deseaban defender, extender y profundizar la revolución y quienes llamaban a defender al gobierno y enfocarse en el objetivo inmediato de la guerra contra el fascismo, se dio en octubre de 1936 al aprobarse un decreto que obligaba a desarmar y desarticular las milicias autónomas, para militarizarlas con un control estatal y centralizado. Los dirigentes de la central anarcosindicalista llamaron a sus militantes a dejar las armas y volver a producir en campos y fábricas, así como también llamando a las mujeres a dejar la primera línea de fuego en las barricadas y ocupar roles secundarios en la retaguardia.

El quiebre se agudizó en 1937, al ser asaltada en Cataluña el edificio de la Teléfonica, que estaba bajo el control de lxs anarquistas. Los policías del gobierno, al mando de un estalinista, exigían que el control de las comunicaciones estuviera a cargo del Estado. Se inició así un enfrentamiento que se extendió por toda la ciudad. Y mientras la CNT llamaba a volver al trabajo, restaurar la paz y dejar las armas, grupos como “Lxs Amigxs de Durruti” llamaban con su propia praxis armada a desobedecer a los/as dirigentes y potenciar la acción autónoma y ofensiva contra el fascismo, pero también contra el Estado y el gobierno del Frente Popular, apuntando su propaganda y acción también en contra de los/as traidores/as dirigentes de la CNT.

En medio de este contexto de desarticulación de toda iniciativa autónoma, las fuerzas estatistas del comunismo estalinista propagaron la represión contra lxs revolucionarixs y el desarme de las milicias autónomas para luego, con el armamento suministrado por la Rusia Soviética, ganar prestigio en la guerra y situarse a la cabeza del proceso, desencadenado la persecución y muerte hacia mujeres y hombres revolucionarixs. Finalmente, con la CNT expulsada del gobierno y otras organizaciones declaradas ilegales, el ejército republicano se rindió en 1939 ante el avance fascista, iniciándose la larga dictadura de Franco que duró hasta mediados de la década del 70.

Aprendizajes de guerra y revolución

A pesar de la tregua concertada, el espíritu de las jornadas que acabamos de vivir continúa en pie. Se ha cometido el error grandioso de dar tiempo al adversario de reforzar sus posiciones (…) No se ha sabido atacar a fondo, ni ha existido una coordinación de esfuerzos en el terreno insurreccional (…) Estemos atentos a los acontecimientos que se avecinan. No desmayemos. Mantengamos una sólida moral revolucionaria. No olvidemos que nos estamos jugando una carta decisiva. No nos dejemos alucinar (…) Camaradas, no desfallezcáis”. (Lxs amigxs de Durruti)

La revolución española, con sus insurrectxs e incontroladxs protagonistas, pero también con el rol reformista jugado por lxs dirigentes de la CNT, nos muestra que el combate no solo debe darse contra el “fascismo” sino que contra toda forma de poder, por la recuperación de la vida a través de la organización autónoma y el ataque a cualquier autoridad. No se trata entonces de un mero enfrentamiento bélico o una guerra entre aparatos militares. No hablamos solo de guerra, sino que también de revolución.

La experiencia española muestra hasta qué punto se puede revolucionar la vida, rompiendo en la práctica con los dogmas y valores del poder.La experiencia de los grupos de combate minoritario, las células de ataque con prácticas de guerrilla urbana, las milicias desjerarquizadas, desafiantes y autónomas frente a las cúpulas dirigenciales, la horizontalidad en las relaciones cotidianas, la colectivización de la tierra, la comida y el saber, la activa participación de las mujeres en la lucha insurreccional, las columnas internacionalistas, los espacios anarquistas, la abolición de la propiedad, la lucha anticlerical con ataques y saqueos destructivos contra sus centros de opulencia y control social, inflaman el orgullo de ser parte y continuadorxs de un vendaval antiautoritario que sabe persistir contra todo pronóstico adverso y derrotista.

De estos años en combate van quedando profundas enseñanzas para las nuevas generaciones ácratas, pues la memoria negra sabe extraer ese conocimiento y aplicarlo en la actualidad, más allá de épocas, “contextos diferentes” o distancias geográficas.

Así, tenemos la claridad de que no buscamos defender ni perfeccionar la democracia contra el fascismo o una dictadura sino que vamos a por el todo, buscando con cada esfuerzo la liberación total, la vida sin jerarquías ni dominación, la revolución contra toda autoridad que integra cada aspecto de la vida atacando con prácticas diversas a la autoridad, a su cultura, religión y organismos represivos.

No se trata de tomar el poder sino que de destruirlo.  Esta es la base sobre la cual vamos dando nuestros pasos.

El rol de los dirigentes y de las alianzas ayer y hoy

“Somos conscientes de la importancia de establecer alianzas, el asunto es con quién. La Historia ha dejado en claro las consecuencias nefastas que han significado para lxs anarquistas alianzas con grupos autoritarios y/o a favor de la política institucional, los que siempre se inclinarán por el Poder aplastando finalmente cualquier iniciativa libertaria (…) El ceder en aspectos éticos importantes ha dado como resultado, entre muchas cosas, el ir cada vez más a remolque de movimientos izquierdistas, ciudadanos y demócratas con lo que nada tenemos que ver, ellos sostienen el Poder que nosotrxs intentamos eliminar de nuestras vidas. La confrontación es inevitable, es necesaria para el crecimiento político. ¿De qué forma nos diferenciamos de quienes defienden y refuerzan el actual sistema imperante? Con nuestros actos y su coherencia”.
(“Frente a la represión no todo vale”. Texto de lxs compañerxs Mónica Caballero y Francisco Solar, anarquistas presxs en España)

Quien desprecia el poder no lo avala integrándose al gobierno en sus ministerios, defendiendo el germen vertical, la burocracia y la lógica de la organización como fin en sí mismo.

Lamentablemente, amplios sectores anarquistas de aquellos años no rompieron con la lógica dirigencial, generando cúpulas y posiciones de poder. El despreciable rol del/la dirigente, siempre ejerce un rol negociador, manipulando y controlando los conflictos, para generalmente apaciguarlos y desmovilizando para mantenerse a la cabeza de los procesos de lucha.

Pero así como hubo este tipo de actitudes miserables, también hubo entregas sinceras, voluntades de cientos de personas que aun perteneciendo a organizaciones que iban pactando con el poder, decidieron no sucumbir ni transar y se mantuvieron leales en sus valores y convicciones sin dar ni un paso atrás.

Quien pacta con el poder en el presente, pensando en una futura “libertad”, solo cava su propia tumba.

Cuando hablamos de “revolución traicionada”, hablamos precisamente de esos sucesos donde mientras el gobierno disparaba, masacraba o asesinaba a compañerxs, los/as dirigentes del CNT se encerraban en sus gabinetes de “ministros/as anarquistas” llamando a la paz social y la “vuelta a la normalidad”.

Estalinistas y marxistas hicieron “lo suyo”, jugando su propio juego, velando con sus intereses autoritarios y comportándose tal y como lo habían hecho ya en Rusia en años previos y en diferentes momentos luego a lo largo de la historia. No nos traicionan sus actos, ni el armamento rojo que disparó contra lxs insurrectxs, sino que es lo esperable cuando se lucha unidxs en un “bando” con dichas posturas. Traicionan la praxis anárquica, tanto hoy como ayer, quienes diciéndose ácratas, tranzan/negocian sus valores antiautoritarios, deformando acomodaticiamente aquello que dijeron ser.

Se traiciona el proceso revolucionario cuando se traicionan y tranzan los valores que le dan sentido y coherencia a las ideas anárquicas. Muere el proceso revolucionario cuando se es capaz de sentarse a la mesa con quienes defienden, avalan y persiguen el poder.

En España, el pacto con las fuerzas democráticas, con los representantes del poder, fue el germen para sofocar el fuego insurreccional, de ahí la importancia de reflexionar también críticamente sobre la estrategia de establecer alianzas con personas y organizaciones contrarias al espíritu antiautoritario.

Porque la memoria no es basura y la sangre no es agua.

La historia del 36 ha sido modificada y utilizada por la historia de los/as poderosos/as defendiendo “los logros del bando democrático” para validar el orden institucional actual. A lo largo de los años, se ha intentado “descontaminar” la historia de sus ribetes insurreccionales y revolucionarios, algo a lo que también han contribuido grupos izquierdistas y anarco-reformistas de diverso tipo, priorizando el recuerdo de las grandes organizaciones anarcosindicalistas y su lucha por el “control obrero” antes que la acción autónoma y la crítica al rol dirigencial.

Por lo anterior, hemos creído necesario destacar la voluntad insurrecta, la energía destructora/creadora existente en aquellxs compañerxs que decidieron arrojarse a destruir por completo el orden impuesto, con sus relaciones, sus normas y sus códigos para empezar a construir en el presente la negación al mundo de la autoridad.

También nos interesa no borrar de la memoria el rol nefasto de las dirigencias, que con su política de alianzas solo consiguieron afianzar la derrota militar e integral de la revolución y la destrucción de lo existente.

Nuestra forma de organizarnos es el espejo de la vida que queremos construir, vemos ese reflejo en las formas en las que nos relacionamos y activamos. No esperamos a futuro, al “por venir”, le damos vida a nuestras ideas desde ahora.
Con esto, no hacemos con un llamado a aislarnos, a reducir y negar la creación de redes de lucha. Nuestro llamado es precisamente a lo contrario, a conectar grupos de afinidades en conflicto con lo existente.

Lo importante siempre es, independientemente de quién esté a nuestro lado, no dejar de ser quiénes somos, enemigxs de toda forma de poder y autoridad, ni dejarse seducir por la consigna facilista de unirnos contra un “enemigo común” luchando contra “un mal gobierno” o a través de amplias alianzas anti represivas o incluso anti carcelarias, compartiendo instancias/acuerdos/acciones con quienes a cada momento van afilando los cuchillos a nuestras espaldas y construyen posiciones de poder que nosotrxs buscamos destruir.

La lucha por la liberación total no se potencia asociándonos con sectores reformistas o autoritarios, muy por el contrario, así auto saboteamos cualquier avance en ella, pues en cuanto se agudiza el conflicto y se desborde la legalidad o la estabilidad democrática, quienes buscan insertarse en este mundo y su decadencia no tardarán ni un segundo en aplastarnos, entregarnos, abandonarnos o vendernos, para preservar y garantizar su seguridad dentro del orden establecido.

Una vida libre de autoridad no la encontraremos ni construimos en ningún frente amplio, en ninguna alianza con el reformismo ni en ninguna “nueva sociedad”.
Y aquella enseñanza grabada a fuego tras el combate revolucionario en España, continúa hoy siendo la idea que como brújula va orientándonos en el camino.
A 79 años de la revolución en España, inflamamos con experiencias insurreccionales del pasado nuestro fuego contra la dominación en el presente.

¡Siempre antiautoritarixs, autónomxs, negrxs, horizontales, desjerarquizadxs, orgullosxs, dignxs y en pie de guerra!

LA GUERRA CONTRA EL PODER NO SE DETIENE (Contra Toda Autoridad #3)

LA GUERRA CONTRA EL PODER NO SE DETIENE

En el proceso de creación del presente número, han ocurrido algunos sucesos que nos interesa mencionar, pues la guerra el poder se afirma en un plano concreto de hechos palpables e ineludibles a la hora de reflexionar y actuar.

Marzo: lxs compañerxs encaceladxs de Conspiración de Células del Fuego realizaron una huelga de hambre de más de 30 días exigiendo la excarcelación de sus parientes. En paralelo, otrxs prisionerxs en Grecia realizan huelgas de hanbre por el fin de las prisiones máxima seguridad (Tipo C). En el mismo mes, es estado español realizó una nueva operación “antiterrorista” contra entornos anarquistas, bajo el nombre de “Operación Pandora”, con allanamientos múltiples y compañerxs que quedaron en prisión preventiva y luego excarcaledxs en el mes de junio.

Abril: en Chile, se desarrolló una jornada de agitación anticarcelaria convocada por compañerxs desde el interior de las prisiones. En el mismo mes, son arrestadxs lxs compañerxs Javier Pino y Natalia Collado, acusadxs de incendiar un bus del transporte público. También es arrestadx el compañerxs solidario Enrique Guzmán, acusadx de participar en algunos atentados explosivos con que se acusa al compañero Juan Flores. Con motivo de lo anterior, lxs compañerxs Juan, Nataly y Guillermo, inician una huelga de hambre de más de 50 días.

Mayo: se cumplieron tres años desde el golpe represivo contra entornos anarquistas/libertarios llevado a cabo por el estado boliviano. Con motivo de lo anterior, el compañero antiautoritario Henry Zerragundo y otrxscompañerxs de la región boliviana escribieron análisis y reflexiones que pueden encontrarse en la publicación “Despertando la Memoria”, disponible en el blog “Irakunditxs” (http://irakunditxs.wordpress.com)

Junio: diversas acciones de agitación y ataque directo se desarrollaron en el marco de las convocatorias de solidaridad con lxs presxs de larga condena y con el compañero Marco Camenish.

Julio: en prisión preventiva queda el compañero Sergio Álvarez, acusado de participar en disturbios y portar bombas molotovs. Su detención se da en un contexto de otros arrestos de jóvenes acusados por lucha callejera encapuchada. Sergio no se reivindica como víctima de montaje sino que como enemigo de toda forma de autoridad.

Agosto: un joven de 20 años es detenido portando una bomba y panfletos alusivos a la liberación de un grupo de estudiantes acusadxs de atacar con bombas molotov un cuartel policial.

¡A TODXS LXS COMPAÑERXS QUE LUCHAN EN LAS PRISIONES, EN LA CLANDESTINIDAD O EN LAS CALLES, SALUDAMOS CON NUESTRAS PALABRAS Y ACCIONES CONTRA TODA AUTORIDAD!